miércoles, 7 de diciembre de 2016

Humor y poesía




CONVERSACIONES EN LA CASA SILVA
LA POESIA Y EL HUMOR

Por Daniel Samper Pizano, Luis Enrique Nieto y Humberto Dorado
 

Daniel Samper Pizano

Hay mala poesía que hace parte de nuestra vida. Antes de adentrarnos por esos terrenos de la poesía y el humor, voy a leerles algunos comentarios de autores serios sobre la mala poesía. Chesterton, por ejemplo, dice: "Podría formarse el peor libro del mundo a partir de fragmentos selectos de los mejores escritores del
planeta". Es un pasatiempo memorable descubrir horrorosos versos en grandes poetas. Dice también Georg Christoph Litchenberg en uno de sus aforismos: "Está bien que los jóvenes se enfermen de poesía en ciertos años, pero por el amor de Dios, hay que impedir que la contagien". Yo fui uno de esos que enfermé de poesía. Tengo algunos compañeros de universidad que están en este auditorio y que conocieron un horrible poemario que escribí en esa época en que estaba sumamente enamorado. He tenido que sobornar gente a algunos de ellos para que no lo den a conocer. Se justificaba.
García Márquez tiene una famosa frase, muy lúcida como casi todos los chispazos de él en materia de crítica literaria: "Soy un gran admirador de la mala poesía porque ella es la carnada para llegar a la buena poesía". Ciertamente, pocos empiezan a leer con los libros de Borges; solemos empezar con Julio Flórez, o algo así. Pero al final se llega a la buena poesía. Eso es lo importante de la mala poesía, mala poesía que además tiene muchas representaciones. Una es la mala poesía del que quiso pero un pudo. Otra es la del que cree que lo logró, y otra es la del que se solaza escribiendo, ex-profeso, mala poesía. Hay parodias gloriosas que van a escuchar en el curso de esta aventura por la poesía y el humor, y también ingenuos cantos épicos o de amor.
Desde Valerio Marcial, nacido en España, en la actual Calatayud y famoso en tiempos de Nerón, cuando el emperador cantaba y quemaba ciudades y la gente le agradecía que las quemara, surge la vena de la poesía de humor en español. Obviamente el español no existía en esa época; se escribía en latín. Marcial tuvo que esperar nueve siglos para que apareciera el español y otros cuántos para que se le tradujera al castellano. Para entonces ya existía esa generación maravillosa y brillante del Siglo de Oro, a la cual perteneció Francisco de Quevedo, el gran maestro que con las mismas manos escribía un soneto a las putas y otro a las más maravillosas metafísicas del amor.

Era muy frecuente en esos tiempos de los poetas del Siglo de Oro que los vates escribieran por igual grandes poemas de amor y humorísticos; no había ninguna diferencia. Ninguno se sentía deshonrado de haber cerrado un soneto metafísico y enseguida escribir una letrilla o algún dicterio contra uno de los poetas rivales.
La poesía del humor no respeta tema. El amor, la épica e incluso el tema de la religión forman parte de los flancos a los que dispara sus flechas. El más cristiano de nosotros tres, que es Luis Enrique
Nieto, ha sido escogido para leer algunos pequeños trozos de poesía sacra.
Luis Enrique Nieto
Nuestro Señor Jesucristo
nació en su pesebre.
¡Donde menos se espera
salta la liebre!

Daniel Samper Pizano

La siguiente pequeña estrofa forma parte de una historia sagrada en verso que escribió un español, el padre Carulla.

Humberto Dorado


Y entonces Cristo se fue
a la ciudad de Betulia,
como quien se va a un café,
o a una tertulia.
Daniel Samper Pizano

No todas las estrofas son así de santas y puras. Hay un poema, recitado mucho en Colombia en los colegios e incluido en mi libro
Versos chuecos, las mejores peores poesías de la lengua española, que recomiendo leer.

Al pie de la cruz están
la Virgen en su desdicha,
Magdalena la guaricha,
y el marica de san Juan.
No me culpen a mí de este horror, culpen a los colegiales colombianos.

Luis Enrique Nieto

Hay una versión bíblica famosa de la democracia:
Estaba la virgen Maria
debajo de unos arboles
comiéndose unos platanos
con todos sus apostoles.

Llegaron los sarracenos
y los molieron a palos
que Dios protege a los malos
cuando son más que los buenos.


Daniel Samper Pizano

Y de la poesía sacra pasemos a la poesía épica, que ha suscitado, la mayoría de las veces sin culpa, horrores espeluznantes -me refiero sobre todo a la poesía épica colombiana- y más de un chiste. Escuchen esta broma que tiene ver con aquella famosa estatua que hizo Temerani de nuestro libertador.


Humberto Dorado

La estatua de Bolívar en la Plaza de Bolívar, a instancias del Congreso, miraba hacia el norte, donde estaban algunos almacenes comerciales, entre ellos el del indio Rodríguez Nieto. Un poeta anónimo, cuando se giró la estatua mirando hacia el capitolio, le dejó una pequeña nota al pie del pie. Ésta decía:
Bolívar con disimulo
y sin faltarle al respeto,
resolvió voltearle el culo
al indio Rodríguez Nieto
El indio Rodríguez Nieto se puso furioso y dijo que iba a perseguir hasta el último rincón del mundo al autor de esa ofensa. Al día siguiente, el mismo poeta anónimo escribió:
Bolívar con disipeto
y sin faltarle al resmulo,
resolvió voltearle el Nieto
al indio Rodríguez culo.

Daniel Samper Pizano

Es mucha la poesía patriótica, y curiosamente el Partido Liberal se ha especializado en las grandes odas a sus mártires. Por ejemplo, están estas coplillas populares anónimas.


Estoy enfermo y me siento muy mal
y lo que más me duele
es dejar a mi madre
y al gran Partido Liberal.
De luto está la liberal bandera
porque se ha muerto el general
Herrera;
y como si eso no fuera bastante,
está muy malo el general
Bustamante.

Otra mano anónima fue quizás la que escribió, cuando fue asesinado en 1914 en Bogotá, en el Capitolio, el gran caudillo liberal Rafael Uribe Uribe, estas rimas forzadas pero sumamente graciosas:

Asesinos Galarza y Carvajal
que matasteis brutalmente a Rafael:
si no hubierais hecho tal
¡cómo estaría de contento en el
Senado él!

Finalmente hubo un liberal, muy conocido, don Jorge Pombo, que sacó la cara por el Partido Liberal y resolvió desquitarse de los conservadores con una estrofa de esas punzantes que hacia él, de tono alacranado. La siguiente se refiere a un combate que se celebró en el Alto de la Cruz, en una de nuestras guerras civiles, no sé si la 28 o la 45 o la 73. Lo cierto es que murió allí un capellán que estaba militando en las filas conservadoras. El cachiporro de don Jorge Pombo escribió entonces lo que leerá Humberto
Dorado:


Humberto Dorado
De un balazo en el testuz
y entre las godas legiones
murió un hijo de Jesús.
Como aquel, murió en la Cruz.
Y también entre ladrones.

Daniel Samper Pizano

En las guerras civiles, mientras los caudillos guerreaban, el pueblo sufría. El siguiente testimonio poético de sus padecimientos fue recogido y aportado en 1993 por Guillermo Duque Lleras, que en paz descanse, a la tertulia bogotana de la Gruta Sintética, imitación realizada con un siglo de retraso de la famosa Gruta Simbólica.

Qué cosa tan brutal:
hoy hace un año
mató a mi padrecito
el caballo castaño.
Sólo falta que la yegua castañita
venga de golpe y mate a mi mamita.

También recogió Guillermo Duque Lleras otra coplilla que habla de una efemérides terrible y justamente muy
oportuna, ahora que se habla en Bogotá de recoger las armas que circulan por las chiquitecas, viejotecas, madurotecas, etc.

Hoy justamente hizo un mes
que te presté mi revólver.
Quiero que me contestés
si me lo vas a devólver.

De guerra en guerra estamos llegando a la época del Romanticismo que produjo los más espeluznantes horrores en materia de mala poesía. Con paciencia y con suerte, es posible descubrir algún verso que se salva, algún poema incluso memorable de todas las cascadas, los tequendamas de poesía que se escribieron en el siglo XIX. De este período es difícil escoger la mejor peor poesía porque casi toda es supremamente buena como mala. No podemos sin embargo dejar de rendir un tributo especial y emocionado a don Rafael Núñez. Afortunadamente fue presidente como unas doce veces, sino habría escrito más poesía: nos salvóel poder ejecutivo por una vez en la historia. De él es ciertamente complicadoseleccionar lo peor, pero creo que ya se nos anticiparon algunas voces políticas que escogieron su peor poema como himno nacional. De manera que con el respeto debido a nuestros símbolos, pero también con la indignación profunda de lo que allí está escrito, vamos a referirnos a algunos de esos versos.
Luis Enrique Nieto

Alfredo Iriarte, leyendo el Himno Nacional, encontró que nuestros héroes de la Independencia, particularmente los 14 valientes lanceros, tenían una arma orgánica, muy particular, que era el mal
aliento.
De Boyacá en los campos
el genio de la gloria
con cada espiga
un héroe invicto coronó.
Soldados sin coraza
ganaron la victoria
su varonil aliento
de escudo les sirvió.
Daniel Samper Pizano
Sobra decir que los calvos tenemos una deuda que no se puede pagar con don Rafael Núñez, pues nos elevó a la categoría de símbolo nacional.
La virgen sus cabellos
arranca en agonía
y de su amor viuda
los cuelga del ciprés.
Lamenta su esperanza
que cubre losa fría
pero glorioso orgullo
circunda su alba tez.

No sé qué quiso decir.
El Romanticismo es básicamente un empujón que le pegó a la poesía colombiana José Eusebio Caro. Éste era casado con una señora que se llamaba Blasina. A ella le hizo el siguiente poema:
¿Quién es la mujer divina?
¡Blasina!
¿A quien he jurado amar,
Tobar,
con todo mi corazón:
Pinzón.
Y, pues te he entregado el alma,
dame de tu amor la palma,
Blasina Tobar Pinzón.
¡Y de ahí nació don Miguel Antonio Caro!

Por la misma época en que los colombianos hacíamos estos desastres, había en España un grupo de lo que ellos llaman "cachondos", que eran unos poetas sumamente divertidos que se dedicaban a mamar gallo todo el tiempo. De entre todos ellos, apareció uno cuya identidad tardó en divulgarse y que escribió un famosísimo soneto que se titula "Los animales son madrugadores". Ese soneto llegó por arte de magia a Colombia y en un momento dado apareció en la mesa del presidente Belisario Betancur. Betancur lo leyó en un gabinete de ministros y posteriormente, ante el aplauso de sus ministros, resolvió decir que era de él. Presionado por la prensa, dijo que no era él su autor, pero que el poema había sido armado en uno de esos viejos y famosos cafés bogotanos por un grupo de poetas. Luego se estableció que nada de eso era verdad. Después de que el soneto sea leído, les diremos la identidad comprobada del autor. Con ustedes "Los animales son madrugadores".
Humberto Dorado

LOS ANIMALES SON MADRUGADORES
Los animales son madrugadores
- sencilla observación que hace cualquiera-.
Gocen ellos del sol la luz primera
y del alba, los pálidos fulgores.
Despiértense los pájaros cantores,
hijos de la florida primavera,
y vayan muy temprano a la pradera
labriegos, y gañanes, y pastores.
El hombre culto, no; siempre a tal hora
dormido ocupe el lecho todavía,
disfrutando molicie seductora.
Yo sólo con placer madrugaría
por gozar los encantos de una aurora...
que es Aurora González y García.
Daniel Samper Pizano

La verdadera identidad de la autora era Aurora González y García, señora soltera y virgen, pero Belisario cometió la travesura de ponerle "Aurora y González de García", con lo cual quedó implícito un pequeño adulterio que es lo que le ha dado realmente picante al poema, cuyo autor verdadero es Miguel Ramos Carrión, poeta y escritor de guiones de zarzuela nacido en Zamora, España, en 1848, y muerto en Madrid en 1915. Digo esto para que después no me nieguen la visa española.
Entre nuestros grandes poetas humoristas, que los ha habido de verdad, uno que sobresale no propiamente como poeta sino como presidente es José Manuel Marroquín. Usted que es de la época de él, ¿qué nos puede contar, maestro?
Humberto Dorado

Sí, yo recuerdo a José Manuel, con gran ternura además porque mientras se debatían serios problemas nacionales, él se preocupaba por una cosa más duradera y profunda: la ortografía. En su memorable
Perilla hay este famoso poema:

Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que, albando la toca,
las altas suenas campanas,

y que los rebuznos burran
y que los gorjeos pájaran,
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan,

y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidos viertas
cual yo lágrimo derramas,

yo, friando de tirito,
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.

Tú, en tanto, duerma tranquiles
en tu camada regala,
ingratándote así, burla,
de las amas del que te ansia.

¡Oh, ventánate a tu asoma!
¡Oh, persiane un poco la abra,
y suspire los recibos
que este pecho exhalo amanta!

Ven, endecha las escuchas
en que mi exhala se alma
y que un milicio de músicas
me flauta con su acompaña.
En tinieblo de las medias
de esta madruga oscurada,
ven y haz miradar tus brillaas
a fin de angustiar mis calmas.

Estas tus arcas son cejos
con que, flechando disparas,
Cupido pecha mi hiero
y ante tus postras me planta;

tus estrellos son dos ojas,
tus rosos son unas labias,
tus perles son como dientas,
tu palme como una talla;

tu cisno es como el de un cuelle,
un garganto tu alabastra,
tus tornos hechos a brazo,
tu reinar como el de una anda.

Y por eso horo a estas vengas
a rejar junto a tus cantas
y a suspirar mis exhalos
ventano de tus debajas.

Así cantaba Calixto
a las ventanas de Carmen,
de Carmen, que, desdeñosa,
ni aun se acuerda de olvidarle.

Daniel Samper Pizano

Por los tiempos de Marroquín y de la Guerra de Los Mil Días, floreció en Bogotá un pequeño grupo de bohemia que pasó a la historia, sobre todo a la de la poesía de humor, porque las cosas que hicieron en materia seria suelen ser horribles. Ese grupo fue La Gruta Simbólica. Sus integrantes eran una banda de borrachitos divertidísimos que tocaban tiple, enamoraban a las coperas y en sus ratos libres escribían versos,
algunos serios y horribles y algunos en broma, estupendos. El experto en ellos, que fue el Benjamín del grupo, por allá por 1903, es Luis Enrique Nieto.

Luis Enrique Nieto

Voy a leer primero algunos disparates de Jorge Pombo:

Fue Inés la estatua del "no"
Pero al fin de un conde ardiente
Al amor condescendió.
Meses después se notó
Que estaba condescendiente.
....

El ministro de no sé
Juega tresillo conmigo
Y al decirle robe amigo
Me contesta: ya robé.

Jorge Pombo y Clímaco Soto Borda hicieron una pareja literaria maravillosa: Cástor y Pólux. Este texto fue escrito por la época en que en Bogotá las mulas tiraban el tranvía:

Que paren las mulas
Gritaba Ana Rosa
Que paren las mulas
En el cambia vías
Y dice un borracho
Con voz cincelosa
Las mulas no paren
No sea mentirosa
No paren las mulas
Que siga el tranvía

Daniel Samper Pizano

Los miembros de La Gruta Simbólica no sólo escribieron chispazos, como llamaban a sus epigramas, sino que algunos de ellos hicieron la primera poesía existencial realmente interesante que hubo en Colombia. Un miembro de la Gruta, Eduardo Ortega, escribió este pequeño poema que es la entrada del existencialismo a la poesía colombiana, aunque puede ser también su salida.Dice:
Pienso cuando estoy fumando
que todos vamos al trote,
que la vida es un chicote
que se nos está acabando.
Si en el momento nefando
Dios me llega a preguntar:
¿quiere usted resucitar?,
le diré echándole el humo:
Mil gracias, Señor, no fumo,
porque acabo de votar.

Un poco anterior a los escritores de la Gruta Simbólica es el dueño de casa, José Asunción Silva, uno de los más grandes poetas de Colombia y de América Latina. Silva sacudió el polvo del Romanticismo y empezó a escribir una poesía muy distinta, llena de armonías diferentes, de imágenes que modificaban esos versos yertos que le habían dejado sus antepasados, pero también escribió líneas con un humor bastante picante y escéptico. Entre los muchos versos de "Gotas amargas" hay varios que sobresalen, pero uno de los más graciosos y de los más existencialistas es "Zoospermos", que habla del sabio Cornelius Van Kerinken. Éste, ha venido directamente desde Alemania para leer a ustedes el poema.

Humberto Dorado

El conocido sabio
Cornelius Van Kerinken
que disfrutó en Hamburgo
de una clientela enorme
y que dejó un in-folio
de setecientas páginas
sobre hígados y riñones,
abandonado luego
por todos sus amigos
murió en Leipzig maniático,
desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios
de los últimos años
sobre espermatozoides.

Frente de un microscopio
que le costó un sentido,
obra maestra y única
de un óptico de Londres;
la vista recogida,
temblándole las manos,
ansioso, fijo, inmóvil
reconcentrado y torvo,
como un fantasma pálido
a media voz decía:
" ¡Oh!, mira cómo corren
y bullen y se mueven
y luchan y se agitan
los espermatozoides:

¡Mira! si no estuviera
perdido para siempre:
si huyendo por caminos
que todos no conocen
hubiera al fin logrado
tras múltiples esfuerzos
el convertirse en hombre,
corriéndole los años
hubiera sido un Werther
y tras mil angustias
y gestas y pasiones
se hubiera suicidado
con un Smith y Wesson
ese espermatozoide.
Aquél de más arriba
que vibra a dos milímetros
del Werther suprimido,
del vidrio junto al borde,
hubiera sido un héroe
de nuestras grandes guerras.
Alguna estatua en bronce
hubiera recordado,
cual vencedor intrépido
y conductor insigne
de tropas y cañones,
y general en Jefe
de todos los ejércitos,
a ese espermatozoide.

Aquél hubiera sido
la Gretchen de algún Fausto;
ése de más arriba
un heredero noble
dueño a los veintiún años
de algún millón de thalers
y un título de conde;
aquél, un usurero;
el otro, un pequeñísimo,
algún poeta lírico;
y el otro, aquél enorme,
un profesor científico
que hubiera escrito un libro
sobre espermatozoides.

Afortunadamente
perdidos para siempre
os agitáis ahora
¡oh puntos que sois hombres!
entre los vidrios gruesos
traslúcidos y diáfanos
del microscopio enorme;
afortunadamente,
zoospermos, en la tierra
no creceréis poblándola
de dichas y de horrores
dentro de diez minutos
todos estaréis muertos,
¡Hola! espermatozoides.

Así el ilustre sabio
Cornelius Van Kerinken
que disfrutó en Hamburgo
de una clientela enorme
y que dejó un in-folio
de setecientas páginas
sobre hígado y riñones,
murió en Leipzig maniático
desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios
de los últimos años
sobre espermatozoides.

Daniel Samper Pizano

Es buen momento para pasar de nuevo a la poesía de humor en España. No tengo asegurada la visa y quisiera recordar que allí también ha habido grandes poetas, algunos de ellos tan mamagallistas como don Pedro Muñoz Seca. Don Pedro, un viejo simpático andaluz, fusilado durante la Guerra Civil Española por las tropas republicanas, en un momento dado pasó por el edificio donde había tenido su apartamento
muchos años antes y quería saludar al portero y la portera que habían sido sus amigos, y se encontró con que éstos habían muerto. La hija del portero le pidió entonces un epitafio en verso para colocar en una pequeña placa de los difuntos en el cementerio. Don Pedro escribió entonces el siguiente epitafio:

Fue tan grande su bondad,
tal la laboriosidad
y la virtud de los dos,
que están con seguridad
en el Cielo, junto a Dios.

En esa época, sin embargo, todos los epitafios tenían que pasar a la Diócesis de Madrid y obtener el visto bueno del Obispo. Cuando éste leyó que el epitafio decía que los dos porteros estaban en el cielo, les dijo: "Perdónenme. Esto es un pecado de presunción. No puede ser así, hay que redactarlo de nuevo". Pedro
corrigió el epitafio y escribió:
Fueron muy juntos los dos,
el uno del otro en pos,
donde va siempre el que muere...
Pero no están junto a Dios
porque el Obispo no quiere.

El Obispo se molestó de nuevo: "No. El problema no es la Diócesis de Madrid, el problema es que sólo la Divina Providencia sabe si están juntos o no. No es un problema del Obispo". Y rechazó también el epitafio, y por tercera vez llegó la hija de los porteros a don Pedro a solicitarle que modificara nuevamente la leyenda. Y este fue el tercer epitafio que escribió don Pedro:

Flotando sus almas van
por el éter, débilmente,
sin saber qué es lo que harán,
porque desgraciadamente
ni Dios sabe dónde están.

Sobra decir que el epitafio fue también rechazado por la Diócesis. Y llegamos al siglo XX, donde aparecen
varios de nuestros más interesantes poetas. Uno de ellos es el cartagenero Luis Carlos López, el famoso tuerto, que demostró cómo la poesía de humor no sólo puede ser muy divertida sino que está muy cerca a la melancolía y la ternura, y muy cerca, más que otrapoesía, a la verdad.

Tarde de verano

La sombra que hace un remanso
Sobre la plaza rural
Convida para el descanso
Sedante, dominical.

Canijo, cuello de ganso,
Cruza leyendo un misal,
Dueño absoluto del manso
Pueblo intonso, pueblo asnal.

Ciñendo rica sotana de paño
le importa un higo la miseria
del redil y yo desde mi ventana

limpiando un fusil me digo:
¿qué hago con este fusil?

Por la misma época de Luis Carlos López floreció en Bogotá un boyacense que se llamaba el Jetón Ferro, que tiene versos muy divertidos y salidas muy interesantes ante problemas de difícil solución, como el de las palabras sin rima. Hay en español unas pocas palabras sin rima; veamos qué versos son capaces de componer los poetas con una palabra a la que no se le conoce rima. Una de esas palabras es indio, por ejemplo. Esto cuando lo solucionó fácilmente un poeta de la zona cafetera:

En las montañas del Quindío,
por no decir del Quindio,
yo me encontré con un indio
que estaba muerto de frío.

Más difícil es la palabra "lámpara", que no tiene rima. Este problema se lo plantearon a don Joaquín Calvo Sotelo, un mamagallista español, y produjo la siguiente solución:

El panadero, debajo de la lámpara,
la harina amasa con tacto y
frenesí.
Y en el horno dorado saca el
panpara
ti.

La solución del Jetón Ferro fue mucho mejor. Éste ofreció el siguiente remedio al problema de falta de rima
para la palabra lámpara.

En el salón, una lámpara.
En la victrola hay un disco.
Y un lego que pide pan. para
los hijos de San Francisco.

Al Jetón Ferro, que era muy gracioso y divertido, gran repentista, se le solicitaba con frecuencia que en los
almuerzos, las comidas, las fiestas, los bautizos, los matrimonios, dijera alguna cosa graciosa. Y un día se aburrió de que le pidieran que perorara: "Peróreme, Jetón", le pedían, y él decía alguna cosita. Y un día se paró y dijo:

Piden que perore ahora
el Jetón Ferro, o sea, yo.
El Jetón Ferro perora,
Perora, pero’ ra no.

Les cuento un chisme: estos versitos se los aprendió Joan Manuel Serrat y cuando le piden que hable con mucha frecuencia suelta el verso del Jetón y sale del problema. Sin darle crédito al Jetón.

El experto en Borges, el doctor Luis Enrique Nieto, nos va a contar que también el poeta argentino era aficionado a la poesía de humor, y como prueba, tiene algunos pequeños versos.

Luis Enrique Nieto

Borges decía que alguien decía que la poesía es la emoción recordada en la serenidad, y realmente qué mejor emoción que la del humor, porque éste está muy cercano al amor. Quien no se ríe no ama , y quien no ama no se ríe. En algún momento Borges decía que "El Golem" era el mejor poema que él había escrito,
si su vanidad no lo engañaba, y que Bioy Casares le había dicho que eso era así porque unía lo patético y lo humorístico. "El Golem" es ese poema que relata la leyenda judía, sobre un rabino en Praga que crea un hombre con la palabra divina; es la misma historia del aprendiz de brujo, de Pinocho si se quiere. Les voy a
leer un fragmento del poema.

El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.

El rabí le explicaba el universo
Esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino).

Hubo una sonada polémica hace varias décadas entre los poetas de Piedra y Cielo, Eduardo Carranza, Jorge Rojas, Aurelio Arturo seguramente también, Darío Samper, Arturo Camacho Ramírez y León de Greiff. De Greiff se dedicó a hurgarles el orgullo de poetas y lo hizo de una manera sumamente cruel, con un
soneto que a los piedracielistas los hirió mucho porque no sólo los ofendía a ellos sino también a Juan Ramón Jiménez, el inspirador de su movimiento y del nombre de su movimiento. El poema dice:

Luis Enrique Nieto

¡Abur! ¡Agur! Narcisos de hojalata,
Juan Ramonetes de algodón y cera.
" ¿Cómo era, Dios mío, cómo era?".
¿Cómo sería diablos, esa chata?
¿Cómo sería? Imagen, si barata,
para la pentadáctila manera
de amar de los narcisos de la huera
pasión pueril que en vivo nos la
cata.
¡Abur¡ ¡Agur¡ ¡Narcisos poetillos
de aguachirle, aguasosa y
aguatibia!
Idos a balbucir de esos de Libia
yermos de arena y cielo, Edén de
grillos.
La de Cambronne os perdoné,
parola:
más podeísla gustar con Coca-Cola.

Daniel Samper Pizano
Cuando reaccionaron los poetas de Piedra y Cielo contra esto que era una ofensa, De Greiff salió entonces con un nuevo soneto en que no pedía perdón; al contrario, lo que hacia era restregar un poco más la sal en la herida.

Luis Enrique Nieto

No os calentéis por esa broma tonta,
líricos jovenetos: por Apolo
- o quier por Juan Ramón-, juroos que solo
quise me divertir. ¡El rayo apronta
Zeis cronida, que anclará en mi chonta
glabra! Zeus, o quier otro pipiolo;
de terror no mi faz desarrebolo:
diré -con quien lo dijo- "tanto monra".
Dueño yo soy de hacer lo que me pete
con mi "lira" (o guitarra o sacabuche)
mi verbal secundando contrapunto.
No os calentéis. Setenta veces siete
voy a insistir: no se oiga o sí se escuche
mi voz, y os guste o detestéila.
Punto.

Daniel Samper Pizano

No siempre la culpa de los malos versos es de los poetas; a menudo ocurre que se trata de una errata o erratón, como decía Neruda. Yo recuerdo el caso de Manuel Altolaguirre, gran poeta español que vivió mucho tiempo en La Habana, donde fue maestro y editor. En alguna ocasión editó un pésimo poemario de un señor que le pagó una plata para que lo editara. Le entregaron el primer ejemplar al poetastro y se apareció a medianoche en la casa de Altolaguirre, enardecido e indignado, porque le habían dañado el mejor de sus poemas: "Mire usted, este es el gran poema de mi libro, que termina diciendo ‘yo llevo un fuego atroz que me devora’. Lo cambiaron y ahora dice: ‘yo llevo un fuego atrás que me devora’". Altolaguirre le dijo: "usted tiene toda la razón; que le devuelvan el dinero". Y salieron a la medianoche en una canoa y tiraron toda la edición en alta mar.

Sobre erratas y erratones y errores tipográficos, les hablará ahora Humberto Dorado.

Humberto Dorado

Don Luis Donoso tiene la siguiente queja en lo que se refiere a los cajistas de las tipografías:
Alguna vez mi musa le compuso
a cierta dama de gitanos ojos
un fino canto de belleza al uso
y donde puse con amor profuso
todo al través de sus antojos.
Cierto cajista despiadado puso
Miras todo al través de sus
anteojos.
A otra dama de cuerpo alucinante
ante cuya belleza yo me postro
lancé también esta expresión
galante:
tú tienes de las sílfides el rostro
y en tus ojos oficia un hierofante.
Y el cajista, por cierto un poetastro,
así varió la estrofa emocionante:
tú tienes de la sífiles el rastro
y en tus ojos oficia un elefante.

Daniel Samper Pizano

El más grande parodista que ha dado la poesía de humor colombiana es sin duda Hernando Martínez, "Martinón, del cual el doctor Pedro Alejo Gómez nos quiere leer algo.

Pedro Alejo Gómez

El poema que voy a leer nunca fue publicado por Hernando Martínez en libro. Su viuda lo encontró en un fólder, con anotaciones y correcciones de su autor, publicándolo luego póstumamente.

ALTO AMOR

Alto amor en el cielo, alta doncella
arrebatada al comenzar el día;
mía, y del viento que la conocía,
vecina de la nube y de las estrella.

¡Qué temprano el quejido de su
huella
cada mañana al aire se rendía!
¡Cómo, de tarde, el campo se
encendía
todo él dorado en la esperanza de
ella!
Sobre el monte y el mar, nunca la
rosa
de los vientos más alto consintiera
tacto de más errátil mariposa.
Me la robó la brisa bucanera,
mi alto amor. Se llamaba Luz
Velosa;
trabajaba en un jet de cabinera.

Daniel Samper Pizano

Para terminar, vamos a leer "Los gozos para la novena de José Gregorio Hernández", de Hernando Martínez, Martinón. A todos los aquí presentes que participen en el rezo, se les dará cierta indulgencia. Voy a rogarle a todos los concurrentes que repitan, cuando el oficiante, el maestro Dorado lo diga, los dos siguientes versos: "Demos gracias, gracias muchas, al doctor José Gregorio".

Humberto Dorado

GOZO PARA LA NOVENA DE JOSE GREGORIO HERNÁNDEZ

Por servir a los dolientes
de este mundo transitorio
nuestro Siervo y sabio y santo
que es en todo especialista
a ejercer la medicina
se salió del Purgatorio.
Por acción tan nunca vista,
proceder tan meritorio,
demos gracias, gracias muchas
al doctor José Gregorio.

Con alcohol y mertiolate
y ningún otro accesorio
cada viernes por la noche
este Siervo opera a tientas
sin mover a los pacientes
de su cama y dormitorio.

Por actuar sin herramientas
con éxito tan notorio,
demos gracias, gracias muchas
al doctor José Gregorio.

Una noche en que se vino
sin mirar el directorio
operó un vecino sano
que no había tenido cita,
pero todo al fin y al cabo
resultó satisfactorio.

Por atención tan gratuita,
sin el pago obligatorio,
demos gracias, gracias muchas
al doctor José Gregorio.
Amén.




miércoles, 30 de noviembre de 2016

Huelga - Gioconda Belli


HUELGA

Quiero una huelga donde vayamos todos.
Una huelga de brazos, piernas, de cabellos,
una huelga naciendo en cada cuerpo.


Quiero una huelga
de obreros de palomas
de chóferes de flores
de técnicos de niños
de médicos de mujeres.


Quiero una huelga grande,
que hasta el amor alcance.
Una huelga donde todo se detenga,
el reloj las fábricas
el plantel los colegios
el bus los hospitales
la carretera los puertos.


Una huelga de ojos, de manos y de besos.
Una huelga donde respirar no sea permitido,
una huelga donde nazca el silencio
para oír los pasos del tirano que se marcha.


                                                                                              Gioconda Belli

martes, 22 de noviembre de 2016

La bailarina



La bailarina (Khalil Gibran)

Había una vez una bailarina que con sus músicos había arribado a la corte del príncipe de Birkasha. Y, admitida en la corte, bailó ante el príncipe al son del laúd y la flauta y la cítara. 
Bailó la danza de las llamas, y la danza de las espadas y las lanzas; bailó la danza de las estrellas y la danza del espacio. Y, por último, la danza de las flores al viento.
Luego se detuvo ante el trono del príncipe y dobló su cuerpo ante él. Y el príncipe le solicitó que se acercara, y dijo:
-Hermosa mujer, hija de la gracia y el encanto, ¿desde cuándo existe tu arte? ¿Y cómo es que dominas todos los elementos con tus ritmos y canciones?
Y la bailarina, inclinándose nuevamente ante el príncipe. Dijo:
-Poderosa y agraciada Majestad, desconozco la respuesta a tus preguntas. Sólo esto sé: el alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta en su corazón; mas, el alma de la bailarina late en todo su cuerpo.





lunes, 21 de noviembre de 2016

Lady Macbeth por Mora Torres



   

LADY MACBETH

LADY MACBETH: Está ronco el cuervo que anuncia con graznidos la fatal llegada de Duncan a mi castillo. ¡Espíritus, venid! iVenid a mí, puesto que presidís los pensamientos de una muerte! Arrancadme mi sexo y llenadme del todo, de pies a la cabeza, con la más espantosa crueldad! ¡Que se dense mi sangre que se bloqueen todas las puertas al remordimiento! ¡Que no vengan a mí contritos sentimientos naturales a perturbar mi propósito cruel, o a poner tregua a su realizacion! ¡Venid hasta mis pechos de mujer y transformad mi leche en hiel, espíritus de muerte que por doquier estáis -esencias invisibles- al acecho de que Naturaleza se destruya!¡Ven, noche espesa, ven y ponte el humo lóbrego de los infiernos para que mi ávido cuchillo no vea sus heridas, ni por el manto de tinieblas pueda el cielo asomarse gritando «¡basta, basta!».¡Nunca habrá de ver el sol ese mañana! Tu rostro, mi señor, es como un libro donde el hombre puede leer extrañas cosas. Para engañar al mundo, toma del mundo la apariencia; pon una bienvenida en tu mirada y en tus manos y lengua; procúrate el inocente aspecto de la flor pero sé tú la víbora que oculta. Habremos de atender al que ha de venir y tendrás que dejar que sea yo quien se ocupe esta noche de nuestro gran proyecto que dará a nuestros días venideros y a todas nuestras noches absoluto dominio soberano, y el poder. ¿Cuál fue la bestia que te hizo proponerme empresa como ésta? Eras un hombre cuando te atrevías y serías más hombre, mucho más, si fueses aún más de lo que eras. Ni tiempo ni lugar eran propicios, sin embargo tú querías crearlos .Y ahora que se presentan ellos mismos, su oportunidad abatido te deja. Mi leche yo la he dado y sé cuán tierno es amar al ser que se amamanta; pues bien, en ese instante en que te mira sonriendo, habría arrancado mi pezón de sus blandas encías y machacado su cabeza si lo hubiese jurado como juraste tú. Cada día, cada recuerdo se va borrando de mi cuerpo. Cada día pasas a ser parte del pasado. Deseo con toda mi alma, que cuando sean las doce, cada uno tenga lo que se merece. Quiero que te pudras física y emocionalmente. Quiero que te retuerzas por tus propias heces internas. Quiero que te sientas torpe. Sacas lo peor de mí. No tendré nada que festejar, no tendré ganas de sonreír pero vos tampoco. La culpa nunca te va a dar paz, ni en épocas de navidad.

Hay procesos kafkianos (El Caribe en “El proceso” de Kafka), laberintos borgeanos (Imaginando a Borges), sueños pobres y fellinescos (El Cine Neorrealista Italiano), crímenes dostoiesvkianos  (Fedor Dostoiesvky: el realismo psicológico ruso).
Para completar, hay universos cervantinos y shakespeareanos, que no son tan mentados en esta época. Quizá porque ya pocos leen a Cervantes y a Shakespeare, aunque todos estuvimos prestos en abril a conmemorar los cuatrocientos años de su muerte, la de ambos, ¡menudos contemporáneos fueron! (Shakespeare y Cervantes: vida, obra y comparaciones).
Una total casualidad se sentó frente a mí esta semana con la fuerza de una causalidad –esto lo digo recordando a Jung y sus coincidencias significativas, como llamó a las casualidades que, según él, no existen (Futuros contingentes).
Me regalaron un libro-objeto de gran belleza. Precioso también es su prólogo, escrito por J L B.
Su autor, fácil de adivinar por el título de esta nota y mi devaneo de mundos literarios, es Shakespeare.
¿La coincidencia “significativa”?
En estos días sorprendentes para mi patria –dudé entre decir mi patria o mi lugar de nacimiento o sólo Latinoamérica, o apenas Argentina, porque incluyo al mundo en este mundo más pequeño-, política, judicial y mediáticamente sorprendentes, daba vueltas por los dibujos de mi mente una imagen muy especial: la de Lady Macbeth.
No sabía exactamente por qué, hasta que la llegada de ese libro y la lectura del prólogo de Borges me llevaron hacia algo que apenas recordaba: la mención que hace Freud en uno de sus ensayos  –más que mención, unas dos o tres páginas- del Macbeth, y más que del Macbeth, de su Lady.
Me costó llegar con el recuerdo hacia su fuente.
En los títulos de las obras de Freud no está el nombre de Macbeth, ni el de su mujer ni el de Shakespeare, como sí están el de Leonardo, el de Moisés, el de Dostoievsky: no me servían los índices sino sólo el esfuerzo de asociar… ¿Títulos casi técnicos asociados con el horror de semejante historia?
Pero lo conseguí, en mi avatar de investigadora privada: el ensayo “Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica” la contiene, contiene la extensa mención sobre los Macbeth.
Borges ya me había anoticiado sobre que Shakespeare era lector frecuente de muy pocos: de Montaigne, de Plutarco y de Holinshed, y que es de este último, y de la historia, el argumento de Macbeth.
¿Holinshed?… confieso mi ignorancia, tal vez muy compartida. Pero Borges me cuenta que es un cronista inglés.
Holinshed “colaboró con perseverancia en la redacción de cierta vasta y ambiciosa historia universal, que se redujo al fin a esas crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, que llevan hoy su nombre” –Crónicas Holinshed. Sus páginas incluyen un artículo de la Crónica Anglosajona de 1051.
La escritura de Holinshed recrea hechos reales que, como recalqué, ocurren en el 1051, y él los redacta entre 1560 y 1580. Para mejor contarlos, los convierte en leyenda. Leyenda por algunas apariciones inverosímiles, como los tres primeros personajes que no pueden dejar de aparecer en la “recreación” de Shakespeare.
Dice Borges: “Según se sabe, los tres primeros personajes que vemos son las tres brujas en el páramo, entre los truenos, los relámpagos y la lluvia. (…) Más que el protagonista son ellas las que rigen la acción. Saludan a Macbeth con el título de Señor de Cawdor y con otro, que le parece inaccesible, de rey; el inmediato cumplimiento de la primera de las dos profecías confiere a la segunda un carácter inevitable y lo conduce, urgido por Lady Macbeth, al asesinato de Duncan”, el por ese momento rey actual.
De todos modos, Macbeth está acompañado por Banquo, un general del ejército escocés a quienes las brujas le profetizan que, si bien Macbeth ocupará el trono, serán sus hijos, los de Banquo, quienes lo heredarán. Banquo no da importancia a la profecía de las tres brujas horribles –que para Borges no son ni más ni menos que las parcas- y explica de este modo sus apariciones: “La tierra tiene burbujas como las tiene el agua”.
Cómo lo cuenta Freud
En los fragmentos que voy a citar, Freud, como en tantos lugares de su obra, es a veces más un narrador que un analista. Excelente ayuda en este caso para mí:
“El Macbeth sakhespeariano es una obra de circunstancias, escrita con motivo de la ascensión de Jacobo, rey de Escocia, al trono de Inglaterra. El argumento estaba dado y había sido ya tratado por otros autores, cuyos trabajos utilizó probablemente Shakespeare a su manera habitual. Además, ofrecía singulares alusiones a la situación presente (el destacado es mío). La ‘virginal’ Isabel, de la cual se murmuraba que nunca había podido concebir hijos y que al recibir la noticia del nacimiento de Jacobo se había calificado a sí misma, dolorosamente, de ‘tronco seco’, se había visto obligada, por su esterilidad, a verse suceder por el rey de Escocia, hijo de aquella María Estuardo a la que Isabel había enviado al cadalso.
“La ascensión de Jacobo I al trono fue como una prueba de la maldición de la esterilidad y la bendición de la fecundidad. Y en esta misma antítesis se funda el desarrollo del Macbeth shakespeariano. Las “hermanas del destino” (las parcas para Borges) han profetizado que será rey, pero también han profetizado a Banquo que sus hijos y descendientes ceñirán la corona. Macbeth se rebela contra esta profecía: no le basta satisfacer su ambición personal: quiere ser el fundador de una dinastía y no haber cometido un crimen en provecho de otro. Es, por tanto, erróneo, ver en esta obra tan solo la tragedia de la ambición. Evidentemente, como Macbeth sabe que no ha de vivir eternamente, sólo hay para él un medio de debilitar aquella parte de la profecía contra la cual se rebela, y es tener hijos que puedan sucederlo. Así parece, en efecto, esperarlos de su vigorosa mujer.
(…)
“E igualmente evidente es que, una vez defraudado en tal esperanza, tiene que someterse al destino, so pena de que su actuación pierda todo fin y se transforme en el ciego furor de un condenado al fracaso que intenta aún aniquilar cuanto encuentra a mano. Vemos que Macbeth recorre ese camino, y en el culmen de la tragedia hallamos aquellas conmovedoras palabras de Macbeth, reconocidas ya frecuentemente como de múltiple sentido:
“(Acto cuarto, escena III.) No tiene hijos.
(…)
“En la escena del conjuro las hermanas del destino le hacen ver un niño ensangrentado y coronado; la cabeza armada de casco que antes aparece es acaso Macbeth mismo.
“Sería plenamente conforme a una justicia poética basada en el Talión que la carencia de hijos de Macbeth y la esterilidad de su mujer fueran el castigo de su crimen contra la santidad de la generación, esto es, que Macbeth no pudiera llegar a ser padre por haber robado a los hijos el padre y el padre a los hijos, y que, de este modo, se cumpliese en Lady Macbeth aquella pérdida de feminidad que ella misma demandó a los espíritus malignos. La enfermedad de Lady Macbeth y la transformación de su ánimo homicida en remordimiento quedarían, así, explicadas como reacción a su esterilidad, la cual lleva a su ánimo la convicción de su impotencia contra las leyes de la naturaleza y le advierte, al propio tiempo, que su crimen queda despojado, por culpa suya, de la parte mejor de su rendimiento.”
Un parlamento de Lady Macbeth que me produjo escalofríos
Entra Lady Macbeth sola, con una carta.
Lady Macbeth lee:
“Me salieron al paso el día del triunfo, y he podido comprobar fehacientemente que su ciencia es más que humana. Cuando ardía en deseos de seguir interrogándolas, se convirtieron en aire y en él se perdieron. Aún estaba sumido en mi asombro, cuando llegaron correos del rey y me proclamaron Barón de Cawdor, el título con el que me habían saludado las Hermanas Fatídicas, que también me señalaron el futuro diciendo: “¡Salud a ti, que serás rey!”. He juzgado oportuno contártelo, querida compañera en la grandeza, porque no quedes privada del debido regocijo ignorando el esplendor que se te anuncia. Guárdalo en secreto y adiós”.
Inmediatamente Lady Macbeth deja caer toda la leche de su veneno y ambición.
Dice, después de leer la carta de su esposo:
“Eres Glamis, y Cawdor, y serás
lo que te anuncian. Mas temo tu carácter: está muy empapado de leche de bondad para tomar los atajos. Tú quieres ser grande y no te falta ambición, pero sí la maldad que debe acompañarla. Quieres la gloria, mas por la virtud; no quieres jugar sucio pero sí ganar mal. Gran Glamis, tú codicias lo que clama “Eso has de hacer si me deseas”…

Lady Macbeth: Hasta el cuervo está ronco de graznar la fatídica entrada de Duncan bajo mis almenas. Venid a mí, espíritus que servís a propósitos de muerte, quitadme la ternura y llenadme de los pies a la cabeza de la más ciega crueldad. Espesadme la sangre, tapad toda entrada y acceso a la piedad…
Venid a mis pechos de mujery cambiad la leche en hiel, espíritus del crimen (Entra Macbeth) ¡Gran Glamis, noble Cawdor y después aún más grande por tu proclamación!
Tu carta me ha elevado por encima de un presente de ignorancia, y ya sientoel futuro en el instante.

No sé bien a qué, a quién exactamente, me recuerda Lady Macbeth. Pero podría enviarles una bella perogrullada: matar de hambre también es matar. Comerse la comida de quienes no la tienen es comérselos a ellos mismos. ¿O estoy muy Macbeth?
Ella es la codicia y la ambición, pero en especial es cómo manejar el poder y la culpa.
Un abrazo, y si no están de acuerdo con mis insinuaciones, díganlo, por favor. Pero si están de acuerdo, díganlo más fuerte todavía.

MORA TORRES