viernes, 30 de junio de 2017
miércoles, 7 de junio de 2017
Amar es sufrir.....(Woody Allen)
Amar es sufrir.
Para evitar el
sufrimiento, se debe no amar.
Pero entonces se
sufre por no amar.
Luego, amar es
sufrir, y no amar es sufrir.
Sufrir es sufrir. Ser
feliz es amar.
Ser feliz, es por
tanto, sufrir.
Pero sufrir hace que
uno no sea feliz.
Así, para no ser
feliz, se debe amar, o amar para sufrir, o sufrir de demasiada felicidad.
Espero que estés
tomando nota."
WOODY ALLEN, La última noche de Boris
Grushenko
lunes, 15 de mayo de 2017
Soy el árbol (Monólogo)
Soy el árbol (Monólogo)
Soy el árbol, y mi vida es la más paradójica de
todos los seres que habitamos este planeta; y puede resultar pesimista o
fatalista esto, pero es la realidad.
Sin mí, tal vez ustedes no existirían, porque mi trabajo
silencioso de producir oxígeno a través de la fotosíntesis, es el proceso que
mantiene la vida en nuestro planeta, además, mis hojas son como ventiladores
para quienes se colocan bajo mi cuerpo y muchos de nosotros juntos permitimos
que la temperatura del ambiente baje y sea más agradable.
¿No se han dado cuenta que donde no estamos todo es inhóspito?
Y aclaro lo que comenté al principio con algunos ejemplos.
Nos talan para hacer leña de nuestros troncos.
Somos lo primero que derrumban cuando construyen alguna solución habitacional e igualmente a cada momento en las ciudades con argumentos tan vacuos, como por ejemplo, que nuestras raíces tumban las casas.
Si damos fruto nos bombardean a palo y piedra y si son flores nos cortan tallo, hoja y flor, pero solo utilizan la última.
Somos, según algunos utópicos amos, los mejores amigos pero como no ladramos ni mordemos como el perro, somos mascotas para dar y no recibir.
¿Quién se muda y se lleva un árbol?
¿Cuántos de ustedes han sembrado alguno?
Somos necesarios pero no indispensables.
Y nos escriben himnos, canciones, poesías y hasta somos testigos mudos de todo tipo de romance, pero el amor hacia nosotros está representado por el beneficio que demos.
¿A veces me pregunto qué pasaría si pudiéramos caminar?
De seguro solo uno de un millón se quedaría donde está actualmente y la civilización se la pasaría en un eterno vagar en busca de nosotros.
Y ustedes dirán que divago y que tal vez estoy medio loco, pero a las realidades de la vida nadie escapa y si alguna vez plantaran aunque sea el diez por ciento de todos los árboles que han cortado, extraídos, dejados morir por inanición o por alguna otra causa, de seguro cambiaría mi actitud y los felicitaría.
Mientras tanto voy a pensar que haré cuando decidan cambiar el jardín donde estoy por alguna mejora para la vivienda.
¿No se han dado cuenta que donde no estamos todo es inhóspito?
Y aclaro lo que comenté al principio con algunos ejemplos.
Nos talan para hacer leña de nuestros troncos.
Somos lo primero que derrumban cuando construyen alguna solución habitacional e igualmente a cada momento en las ciudades con argumentos tan vacuos, como por ejemplo, que nuestras raíces tumban las casas.
Si damos fruto nos bombardean a palo y piedra y si son flores nos cortan tallo, hoja y flor, pero solo utilizan la última.
Somos, según algunos utópicos amos, los mejores amigos pero como no ladramos ni mordemos como el perro, somos mascotas para dar y no recibir.
¿Quién se muda y se lleva un árbol?
¿Cuántos de ustedes han sembrado alguno?
Somos necesarios pero no indispensables.
Y nos escriben himnos, canciones, poesías y hasta somos testigos mudos de todo tipo de romance, pero el amor hacia nosotros está representado por el beneficio que demos.
¿A veces me pregunto qué pasaría si pudiéramos caminar?
De seguro solo uno de un millón se quedaría donde está actualmente y la civilización se la pasaría en un eterno vagar en busca de nosotros.
Y ustedes dirán que divago y que tal vez estoy medio loco, pero a las realidades de la vida nadie escapa y si alguna vez plantaran aunque sea el diez por ciento de todos los árboles que han cortado, extraídos, dejados morir por inanición o por alguna otra causa, de seguro cambiaría mi actitud y los felicitaría.
Mientras tanto voy a pensar que haré cuando decidan cambiar el jardín donde estoy por alguna mejora para la vivienda.
viernes, 28 de abril de 2017
La palabra ("Confieso que he vivido". P. Neruda)
La palabra
... Todo lo que usted quiera, sí señor,
pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno
ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo
tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se
acechan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de
colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío...
Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi
poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio,
las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes,
ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como
aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las
trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema,
como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio,
regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia
porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una
reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció... Tiene
sombra, trasparencia, peso, plumas, pelos, tiene de todo lo que se les fue agregando
de tanto rodar por el río, de tanto trasmigrar de patria, de tanto ser
raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y
en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua
heredamos de los conquistadores torvos... Éstos andaban a zancadas por las
tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas,
butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel
apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con
religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus
grandes bolsas... Por donde pasaban quedaban arrasada la tierra... Pero a los
bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las
herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí
resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se
llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron
todo... Nos dejaron las palabras.
(Neruda, Pablo. “Confieso que he vivido”)
viernes, 7 de abril de 2017
El arte para los niños (Eduardo Galeano)
El
arte para los niños (Eduardo Galeano)
Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato
de sopa que le llegaba a la altura de los ojos. Tenía la nariz fruncida y los
dientes apretados y los brazos cruzados. La madre pidió auxilio:
—Cuéntale un cuento, Onelio —pidió—. Cuéntale, tú
que eres escritor.
Y Onelio Jorge Cardoso, esgrimiendo una cucharada de
sopa, comenzó su relato:
—Había una vez una pajarita que no quería comer la
comidita. La pajarita tenía el piquito cerradito, cerradito, y la mamita le
decía: ¨Te vas a quedar enanita, pajarita, si no comes la comidita¨. Pero la
pajarita no hacía caso a la mamita y no abría su piquito...
Y entonces la niña lo interrumpió:
—Qué pajarita de mierdita —opinó.
lunes, 27 de marzo de 2017
Humanitos (Eduardo Galeano)
HUMANITOS (Eduardo Galeano)
Darwin nos informó que somos primos
de los monos, no de los ángeles.
Después supimos que veníamos de la
selva africana y que ninguna cigüeña nos había traído de París.
Ya no
sabemos si somos obras maestras de Dios o chistes malos del Diablo.
Nosotros,
los humanitos:
Los exterminadores de todo,
los cazadores del prójimo,
los creadores de la bomba atómica, la
bomba de hidrógeno y la bomba de neutrones, que es la más saludable de todas
porque liquida a las personas, pero deja intactas las cosas,
los únicos animales que inventan
máquinas,
los únicos que viven al servicio de
las máquinas que inventan,
los únicos que devoran su casa,
los únicos que envenenan el agua que
les da de beber y la tierra que les da de comer,
los únicos capaces de alquilarse o
venderse y de alquilar o vender a sus semejantes,
los únicos que matan por placer,
los únicos que torturan,
los únicos que violan.
Y también:
Los únicos que ríen,
los únicos que sueñan despiertos,
los que hacen seda de la baba del
gusano,
los que convierten la basura en
hermosura,
los que descubren colores que el
arcoiris no conoce,
los que dan nuevas músicas a las
voces del mundo
y crean palabras, para que no sean
mudas
la realidad ni su memoria.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






