UXORICIDA
Pero
cerca, cerquita en mis labios (los tontos no se querían abrir para retener el
sabor de tus besos)
Estás
cerca, en mi cuerpo (Pobre cuerpo mío, aún retiene el calor de tu cuerpo
adormilado y mal cubierto como dice una balada de moda ahora que está de moda
hacer baladas atrevidas)
Estás
cerca, en las caricias mañaneras, en lenguaje de las manos y los ojos, en las
bocas y en las palabras cargadas de
promesas que jamás se cumplen. (Mis oídos aún retienen el eco de esas palabras
que se dijeron con la seguridad de que no eran ciertas, pero eran tan bonitas y
tan llenas de encanto que fue un placer escucharlas y decirlas)
Estás
cerca, en mi alma que reclama tu presencia (Después de todo es el alma la que
se alegra y sufre. El cuerpo resiste todo, hasta la ausencia)
Estás
cerca, en el amor que empezó a florecer como una primavera y a morirse en la
misma primavera y el cual se trasformó en un recuerdo apenas bello. (De
recuerdos bellos se alimentan muchas memorias, muchas almas simples, muchos
cuerpos sensibles que nunca se preocuparon por hacer conciente su sensibilidad
y la vienen a descubrirla la final de muchas bregas impermeabilizantes e
inmunizantes.)
Estás
cerca en la esperanza de un nuevo encuentro, de una nueva batalla de besos y
caricias, de palabras que nos hagan imprescindibles. (Qué lejos va la
esperanza. La esperanza y la imaginación sin ilimitadas)
Estás
cerca en todo, en mis oídos, en todos los sentidos. En mi alma, en el beso, en
la esperanza, en mi cuerpo..
Estás
cerca en todo…menos en la realidad.
Para
sellar esta exasperante cercanía pondré un manojo de flores sobre tu tumba,
arrojaré el puñal al mar, me entregaré a las autoridades, y te juro…No
escribiré tu nombre en las paredes de mi celda.

