martes, 3 de enero de 2017

Poemas de Fermín Martino


POEMAS de Fermín Martino

LEGADO

Heredé del poeta la certidumbre del hambre
y algunas palabras que en las noches
chocan sobre mi mesa sin salir heridas;
del músico tengo el deleite de  cerrar los ojos
y dejarme poseer por el tarareo de la noche eterna;   
del que baila
poseo la inmensidad del horizonte
y la certeza de los espacios vacíos;
del que pinta, los colores, la caricia de un trazo
la tranquilidad de las miradas;
del teatrero me quedó lo más importante:
El vicio del martirio.

Yo

De Brad Pitt, no tengo nada;
De Icaro, el sueño: ambición de alas
y el riesgo de firmamentos;
de un ángel, la vestimenta de cielos
y la pasión de arpas;
del diablo, el deleite de rebeldías
y la profusión de penas.
Bebo en la misma copa
en la que bebieron los muertos
y de tarde en tarde
recojo un poco de tristeza,
un poco de alegría,
un poco de locura
y las pongo a habitar
en las páginas blancas
que se turnan
para adornar mi mesa.
¡Y algo de amor!

Eso es todo

(De “Cuaderno del hombrecito”)



HIGIENE PARA AMOR RITORNANTE


Me cansé de andar siempre así. Inhalando soledades,
exhalando humos baratos y guardando penas
en un pecho atiborrado de gritos mudos.
Esta tarde saldré de mi confortable encierro
unos minutos, a enfrentar la ciudad fría a la que tanto temo.
No echaré atrás. No huiré.
Me reconoceré en los seres que pasarán a mi lado;
me veré en los rostros inconocidos
como en un espejo de feria, deformante
Tal vez sonreiré si es que es posible
una sonrisa  de horror.

Antes de regresar,
compraré un vestido nuevo y unas flores.
De nuevo en mi cueva,
Afeitaré mi barba con la crema perfumada y las cuchillas
de cabeza móvil que me regalaron hace muchos años
cuando cumplía años;
me lavaré el cuerpo cuidadosamente
con ese jabón
de aroma viril que siempre ha desentonado
con mi virilidad;
peinaré mi desgreño con mucho esmero;
cortaré mis veinte uñas y las puliré;
lavaré mis dientes con crema de menta;
brillaré mis zapatos hasta que reluzcan .....
Y luego........
Me pondré el vestido,
me pondré los zapatos,
me pondré los dientes,
y con las flores en la mano
quedaré bonito
buscando
-ahora si-
la mejor sonrisa
para mi amor
que está por llegar.


LAS MANOS DE LA MUCHACHA AQUELLA


Las manos de la muchacha aquella
sonrieron sobre mi cintura,
danzaron gozosas sobre mi piel
y se deshicieron en mi hoguera.

Sus manos, muchacha aquella,
son alas de mariposa núbil
que van bordando sobre mi cuerpo
los huellas de un domingo
henchido de amor y deseo.

Sus manos, muchacha aquella,
perfumes de presente, agonías
de dedos derritiéndose en mi carne.

Sus manos, muchacha aquella
dan forma al barro, que luego
con un soplo de amor, beso,
me aviva desde las entrañas.

Sus manos, muchacha, alegría
que posibilita la palabra
que a veces se nos escapa
entre un pajar de nubes
construido con despertares.

Sus manos, refugio de mil
y una soledades, recipiente
de lágrimas, suyas y mías,
cáliz que no se aparta de mi boca.

Sus manos, muchacha, tristeza,
galardón que obtengo
cada vez que mi boca
encuentra en su boca un latido.

Sus manos, son mi guía
conducen mis besos
dentro de sus besos

Sus manos, muchacha aquella
son mi Colada y mi Tizona
con las que enfrento
los embates del tiempo.

(De “Amor entre abrojos)


TESEITO ENAMORADO

Envuélveme con tus besos
pequeña Ariadna;
quema mi cuerpo
sobre las brazas de tu cuerpo
y que tu canto
consuma mi lamento.

Tu canto:
Eco de todas las voces,
arrullo de hombres y de pájaros
Tu canto…
tapete del cielo
coro de nubes
lluvia cálida, viento temprano.

Tu canto de niña suave que ama.

¿Qué importa que otros te hayan encontrado primero?
¿Qué importa que muchos hayan quedados prendidos de tu hilo?
¿Qué importa que se hayan roto espejos
y resuelto laberintos?

Yo te encontré.
Bajabas dormida
entre las alas de un águila.
Desde entonces
tus pies descalzos me marcan
la senda a seguir
y el ritmo del corazón

OTRA GITANA 

                 
Negros, esos ojos tuyos
puñales clavados en mi espalda
Dagas rasgando mis heridas
Saetas saetando mis palpitares
Negros!
Esos ojos tuyos
      Puñales
      Dagas
      Saetas
      Dardos
Todos en dirección a mis ojos

¡Bronce!
Esa voz tuya de campana
Taladro de mieles en mi oído
Prolongados ayes de hace tiempo
Filo de lamentos
De dolor y de gozo.

Ojos tuyos, voz tuya
Raza de ayer
En cuerpo de mañana
En ti

Arde lo quemable que hay en mí
 En fuego lento
-fuego arrullador-

Mi mano alcanza la humedad
de tu boca
mientras tu mano acaricia amorosa
mi billetera…

(De “Exmachina)

OTRO DIA

Pasan los días
vestidos de paño y corbata nueva
con rumbo a la oficina.
Pasa un cortejo fúnebre
llevando en andas
a la víctima
de un fuego amigo.
Pasa una multitud de sombras
         no conocidas
vistiendo de negro
la calle de mi casa.
Pasan los “Hombres de Acero”
vociferando consignas de paz
y orgullo de nación;
Pasa Piero cantando que pasa
y reclamando derechos de autor;
pasan los perros callejeros
y toda la fauna
de la selva urbana…

Yo…..
desde mi ventana
sostengo entre los dedos
una colilla de tristeza…..

      

NOCHE

Luces artificiales
caen sobre la espalda
y los papeles virginales
de cada uno
de los eternos magos
que extraen de la manga de la noche,
música del aullido de un perro
que clama;
que hacen que un gallo
se vuelva amanecer;
que comparten el trabajo furtivo
con los ladrones
porque saben
que cuando todo está dormido
es la ocasión propicia
para romper las cadenas.

Se les denomina poetas
y tienen hambre de palabras.
(Sólo la noche sabe
que las palabras
tienen hambre de hombres)

(De “Sin horizonte”)

NUEVE DE LA NOCHE

La chimenea está encendida,
en su vientre se quema la realidad
de un bosque ya lejano;
está lista la mesa, cubierta por un mantel
de seda oriental
y adornada con un jarrón de flores americanas;
están listas las tres velas que coronan
un candelabro dorado;
están listas las sillas, frente a frente
compartiendo la luz y la oscuridad;
están puestos los platos, las copas de vientre ancho,
la botella de licor importado y el recipiente
que contiene el hielo picado;
esta la música, esa inmaterial bendición
de procedencia incierta en la estancia;
están, también las gotas de lluvia que golpean la ventana;
esta listo el camarero con frac y corbatín
y un dolor en las piernas por la espera.
Está listo todo.....
Sólo faltan....¡los amantes!

De “Amor descobijado)


EMBOSCADA

Notas lejanas de cánticos de patria
en tonos invencibles
que adormecen cualquier miedo.

Sombras, sangres, sombras..
Grandes pasos
Discretos
Afelinados
Dormitantes.

El corazón pariendo ayes
detrás de matorrales.
Los dedos tiemblan
y sudan por la caricia
obscena de los gatillos
Sonidos anticipados de fieras ráfagas
visitan los oídos,
un alarido sordo, prolongado
que ojalá no me pertenezca,
¡eso es la esperanza!

(De “Atrapando pueblo”)


































lunes, 2 de enero de 2017

Magia blanca





MAGIA BLANCA

Fermin Martino

Era buen mago, lo tenía todo: apariencia, prestigio, encanto. Pero el sueño de triunfar en Las Vegas pudo más que el reconocimiento que el público nacional le prodigaba. 
Partió para Las Vegas con unos pocos dólares y con la confianza grande que le proporcionaba su talento,  ah, y por supuesto con su equipo de trabajo.
Al llegar a New York, donde por asuntos de conexión aérea tuvo que detenerse, fue asaltado por unos rufianes drogados, quienes lo despojaron de dólares y equipo y le perdonaron inexplicablemente la vida y el talento.

Solo, sin un céntimo en el bolsillo, el mago colombiano recorre la gran manzana.
Nadie lo conoce, no habla el idioma, no tiene rumbo fijo. No tiene ganas de vivir. Pero es un mago. Y es colombiano
En una esquina solitaria en Manhattan se quitó el sombrero y un, dos, tres pases mágicos y no salió nada….Tenía hambre. Siguió caminando y al doblar otra esquina sus ojos se regocijaron ante la imagen de una billetera. Con disimulo colombiano  la recogió y echó a andar apresurado. Varias cuadras adelante…sacó la billetera para echarle un vistazo…No había nada. Desconsolado la arrojó con fuerza contra una caneca repleta de basura. Al golpear la billetera contra la caneca se hizo visible una imagen que atrajo su atención…Era la pagina central de una revista Play Boy y en ella aparecía ni más ni menos que Angelina Jolie completamente desnuda.
Recogió la pagina, la dobló y la guardó en su sombrero.

Varios días anduvo el mago de un lado para otro, con hambre y sin ganas de vivir. Lo único que compensó su desesperada situación fue el haber encontrado una baraja usada en otra caneca de la basura de las muchas que tuvo que revolcar para buscar algo para comer……
Como no tenía más que hacer ensayaba a todas horas con su baraja providencial…
Cierto día en alguna banca del Central Park, encontró un diario que algún parroquiano había dejado allí….Lo hojeo con indiferencia. No podía leerlo así que estaba limitado a mirar las fotografías. De pronto sus ojos descubrieron la palabra Magician en algo que parecía ser un anuncio….
- “Si, es un anuncio”, le dijo en español un comensal del restaurante hispano-argentino “Pampa y Jerez.” Que se hurgaba los dientes con un palillo.
- ¿Qué dice?
Después de una corta mirada y una contundente soecidad dicha por lo bajo, el comensal le tradujo:
“El comité general de la beneficencia del estado de New York; el ejército de salvación; la Cruz Roja Americana, convocan a todos los mimos, teatreros, magos, payasos, titiriteros y demás artistas populares a participar en la semana cultural del Holy Childhood Intitute, que se llevará a cabo  entre los días 7 y 14 del presente mes....en el salón adjunto del Madison Square Garden……Colabora con esta noble causa."
- ¡Gracias señor!. Yo soy mago. Yo soy un mago colombiano.
- Yo soy Houdini, replico con sarcasmo el comensal..
- Una última pregunta, señor…¿ahí  dice cuánto pagan?
El comensal se alejó después de emitir una sonora carcajada.

“No pagan nada”, pensó, pero como colombiano que se respete hizo la siguiente reflexión: “Si puedo demostrar toda mi calidad, seguramente algún promotor se interesará y no tendrá reparos en darme una mano y plufff....... Se acabaron los problemas….¡A Las Vegas.!
Poco a poco,  contando con la solidaridad de los solidarios que aún quedan en la gran urbe, acopio un modesto equipo. Se preparó como nunca lo había hecho….., ensayó veinte horas al día, mejoró su pobre indumentaria, afinó sus trucos y contó cada segundo que faltaba.

Por fin llegó la hora.
Lo programaron después de un coro de niños de una parroquia de Queens y antes del grupo de títeres mexicanos  “La serpiente emplumada”
Empezó con los naipes. De verdad era bueno. La concurrencia, niños reintegrados, damas grises, damas blancas, monjas de la Caridad, el señor arzobispo de New York, el señor alcalde…todos estaban alelados con su exhibición y aplaudían con ganas cada truco.

Maravilló con el número de los pañuelos, desconcertó con el número de las adivinaciones, pero al llegar al último número, su número favorito, el mejor del repertorio, el que se guarda para terminar la función…el de las palomas...... quedó estupefacto cuando al hacer los pases mágicos, esperando que de su sombrero saliera volando una paloma…salió Angelina Jolie completamente desnuda.

Y yo a tí, doctor.....(Fermin Martino en "Cuentos anómalos del altiplano")





Y  yo a tí, doctor  
(de Fermín Martino)
(A Z. y todo su cariño)

I

- ¡No lo toquen! ¡No lo toquen! ¡Si lo tocan, los mato!
Un puñal hizo bis en su pecho y de allí no brotaron flores como él quería, sino sangre, mucha sangre y nada más......
Su cuerpo extendido sobre el pavimento, con la cara cubierta por sus manos como si le diera pena que lo vieran muerto....Triste e infortunado final para su vida, siempre alimentada por sueños propios y ajenos
- ¡No lo toquen! ¡Déjenme a mí, porque esa sangre que brota de su pecho es la misma sangre mía....!


II

Tenía cuatro años más que yo. Cuando éramos niños, él se ocupaba de cambiar mis pañales, de acunarme contra su cuerpo no acunado y de alegrarme el insípido tetero a que nos acostumbró el abandono.
Desde muy niño tuvo que olvidarse de juegos, de balones y bicicletas, para enfrentar la vida dura con sus bracitos endurecidos a la fuerza.
Limpió pisos y ventanas en las casas de los ricos, le tocó humillarse para procurarnos un poco de vida. Y al parecer, la vida le devolvía muy poco. Lo sentía llorar en silencio. Sobre su piel se fue formando una coraza producida por tantas noches sin refugio; el brazo aferrado a una caja grande de cigarrillos importados, de esos que le dan el pan a muchas familias colombianas y que llenan de ostentación las mesas de los bares elegantes.

Amaneceres de zapatos rotos y calcetines sin remendar, pasos lentos con los que la pobreza nos aleja de los sueños de mejores mañanas.
La voz de niño ya reventada de pregones y el cuerpo frío, aterido, como de muerte.
Y más bien era su sonrisa la que en la penumbra de nuestro infortunio le recuperaba su carita de niño. Era la sonrisa satisfecha por haber cumplido la cita diaria con el caldito de papa sin carne y de vez en cuando un huevito.

Crecí, tuve la oportunidad de ser niño, lo que a él le fue negado.
Una navidad me sorprendió con un carrito de juguete, nuevecito y de bomberos, aunque los bomberos tenía que ponerlos nuestra imaginación.
No se cuál de los dos estuvo más feliz. Si yo abriendo más los ojos cuando vi el regalo en su envoltura preciosa con todo y tarjeta, o él al verme tan feliz y confundido.

Así fuimos haciéndonos grandes, siempre esos cuatro años que lo hicieron mi padre, pero también que nunca me dejaron olvidar que era mi hermano, era mi amigo, era mi cómplice.
Puso en mis manos bolsas de mangos y cestas de aguacates. También cigarrillos y hasta cervezas importadas, entonces de mi garganta aprendieron a salir pájaros, algunos de ellos lastimados.Casi veinte horas diarias de pregones para la misma pobreza de siempre terminan por asesinar toda esperanza. Así que con lágrimas, con la voluntad estrenada a fuerza de privaciones, un día decidió que ya no lo acompañara más.
Me inscribió en una escuela pública y pagaba todos mis gastos ¿Cómo? No lo se.
De alguna manera me hizo saber que él trabajaba por los dos para que yo aprendiera cosas por los dos.
Asi lo entendí y así lo hice....Hasta hoy

Días y días pasaban sin grandes sorpresas hasta que el dueño de la casa nos echó diciendo: “guevoncitos, ya están grandecitos, vean a ver que se ponen a hacer”
Juntos caminamos esta ciudad para arriba y para abajo sin más patrimonio que un rencor que no sabíamos cuando iba a explotar.
 Consiguió una alcoba en un edificio de inquilinato en el que vivían putas, ladrones...drogadictos, también había un policía y alguna gente mala. Era eso que llaman en esta ciudad “una olla”...pero ...¿qué más podíamos hacer?
Allí pasé, pasamos loa años más felices de mi, de nuestras vidas.

Yo seguía estudiando y él se las arreglaba para sostenernos. Allí conocí una parte de la humanidad que me era injustamente propia y ajena a la vez.
Perdí la inocencia sobre el cuerpo de una mujer –solo recuerdo su ajada sonrisa- a la que se le metió en la cabeza que yo era como su hijo. Extraña forma de incesto
Pero antes que producirme sentimientos de culpa, sentía esa relación como una bendición, pues detrás de cada mimo, de cada abrazo ambiguo,  había una taza de chocolate bien caliente con pan para él y para mí
Terminé la educación secundaria. La noche de mi graduación fui acompañado por mi madre - amante y por mi padre - hermano. De nuevo, no podía  asegurar cuál de los tres era el más feliz y orgulloso
Cuando creí que me iba a decir “Bueno, hasta aquí llego yo”, con una sonrisa munífica. De esas que iluminan el rostro de los ángeles me dijo
- “Doctor, la universidad lo está esperando...No se me preocupe”
A duras penas sabía escribir, a duras penas leía los letreros de los buses. Pero con la mayor naturalidad del mundo fue de universidad en universidad, gestionando, chicaneando hasta que me consiguió cupo en una universidad privada, de curitas y tal..
Me llevó el primer día de clases y en la puerta del prestigioso claustro me entregó un cuaderno grande y nuevo. Un estuche hermoso que contenía pluma, estilógrafo y lápiz, a todas luces costoso. Me miró a los ojos y me dijo:
-          “Bueno, doctor...ahora sí a triunfar”
No dijo nada más. No necesitaba decir más para que me sintiera comprometido con su sacrificio. Entonces me dediqué con ahinco al estudio, a superar las taras que produce la miseria y el rechazo y bien pronto pude sonreir ufano. Era preciso devolverle con creces todo lo que hacía por mí. Por respeto y por admiración  nunca le pregunté por qué lo hacía y mucho menos que era lo que hacía para conseguir el dinero que demandaba mi educación. Eso sería como si la Cenicienta cometiera la indelicadeza de preguntarle a su Hada Madrina ¿por qué? ¿por qué a mí? Todo el encanto podía rodar por el piso y la dulzura de la promesa se tornaría distante, ajena
Mi compromiso era no defraudarlo y con eso ya tenía suficiente.

¡Vaya, las cosas que le pasan a uno!

Una madre que es también la amante y un hermano que  hace las veces de padre y a la vez es cuñado de la madrastra......curiosa manera de hacer un equipo para enfrentar las contingencia a que nos condena la pobreza.

Una noche llegó a casa conduciendo una motocicleta nuevecita. Sin decir más me ordenó
- “Súbase. Vamos a dar una vuelta”
Me llevó por toda la ciudad, conocí la parte elegante de la que me hablaban mis compañeros de clase...la ciudad de la gente bella,  jineteando en tandem un corcel de acero.
No se por qué pero me sentía poderoso. Volaba. Era como si el viento que me pegaba en el rostro, en el cuerpo, me pusiera alas. Volaba. Volábamos. Literalmente volábamos como dos águilas por la negrura de la noche, despoblando las aceras con el sonido del aleteo. Apagando las bombillas con las expresiones de júbilo
Regresamos a casa seguros y satisfechos por haber conocido los sitios de la gran ciudad que siempre nos fueron esquivos e ingratos. Al menos yo me sentía un vengador...¡Vaya tonto!
De repente nuestra vida cambió sin que yo atinara a dar una explicación. Hasta hoy

Quedamos de vernos temprano en las cercanías de la Universidad. No llegó Cosa rara en él. Siempre llegaba y antes de la hora fijada. Era su distintivo
Lo esperé un par de horas, luego me fui caminando por ahí...sin rumbo.
Me detuve en una caseta para comprar un cigarrillo...Entonces ahí. En una radio escuché su nombre....su  nombre y su apellido  “Dados de baja tres antisociales que intentaban robar una sucursal del Banco de....Uno de los antisociales identificado como.....y al parecer el cabecilla del grupo delincuencial se encuentra gravemente herido en el lugar de los acontecimientos....”

¡No puede ser él!
¡El no haría eso! ¡No puede ser él ¿Cuántas personas se llaman de la misma manera? ¡Eso es. Es otro!

Lo que me inquietaba era el hecho de que ahora mismo debía estar conmigo y no estaba,
Tomé un taxi y me dirigí al lugar señalado en la radio para salir por fin de toda duda.

¡No es él. No puede ser él!.

-“¡Rápido señor, es de vida o muerte!”

¡No es él. No puede ser él!.

Centenares de curiosos rodaban el cuerpo de los presuntos delincuentes  

¡No puede ser él!
- ¿El herido? ¿Dónde está el herido?
-  Está allá, en esa droguería. Esperan una ambulancia
A codazos y trompadas me abrí paso entre la gente y llegué al sitio
- ¿El herido?
-          Murió
-          ¡No. Déjenme verlo!. ¡Quiero verlo!
Una mano se plantó en mi hombro
-          ¡Qué pasa, doctor? ¿Es amigo suyo? Reconocí esa voz. Volví a vivir
Me sentía culpable por haber pensado que...Lo abracé y lo besé como se hace con un padre que vuelve de la guerra, lo volvía a abrazar sin que me importaran las murmuraciones. Sorprendido se separó de mis brazos y me miró interrogante:
-          ¡Es que te quiero...pendejo!
-          ¡Y yo a ti, doctor!

III

Tres horas más tarde esas mismas palabras mías se iban a repetir en otro lugar......sólo que sin respuesta
Un puñal hizo bis en su pecho de hombre bueno, porque se negó a entregar lo que con tanto esfuerzo había ganado.

Ven...¡Cómo es la vida!

-¡Por favor!. No lo toquen Dejen que yo ponga mi oído cerca de su boca. Dejen que la esperanza me deje oir una vez más:

- ¡Y yo a ti, doctor!



Bogotá Mayo, 2009