PSICOPATIA
Despertó.
Antes de levantarse pasó
sus manos sobre la cálida sábana. Su mano derecha se detuvo al tocar el cuerpo
desnudo de su esposa. Sonrió.
Se sentía pleno. Feliz.
Ella, su esposa, era la mejor del mundo. Era la mujer más hermosa que se podía
imaginar, además era muy rica. Llevó la mano hasta el pecho de ella y pensó que
esos senos altivos eran una bendición de la naturaleza. Pero al quitar la mano,
aprestándose a salir de la cama notó con horror que estaba manchada de sangre.
Quitó los mantas y se dio
cuenta que del costado de su mujer, de una inmensa herida brotaba aún la
sangre.
Cerró los ojos, tal vez
soñaba. Los fue abriendo muy despacio.
No era un sueño…Ahí
estaba la mujer….muerta. Recordó entonces que ella no era su esposa, que él no
tenía esposa.
A esa mujer, no la
conocía.....
Entonces todo se aclaró.
Ese era el precio que cobraba por su soledad.
Se afeitó,
se bañó, se vistió, recogió el puñal y lo limpió con la sábana, dejo cuatro
billetes de cinco mil pesos en la mesa de noche y ya para salir, se miró al
espejo y frente a frente volvió a prometer no volver a sacar a pasear sus
frustraciones.

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