domingo, 21 de enero de 2024

 



LA MUERTE TRAS UN BESO (Imágenes y retazos de sueño)

 

¡Quemadme! De alguna manera lo tengo merecido. Prended fuego a mi cuerpo, pon a arder mis voces. ¡Volvedme cenizas!

Sólo os pido un favor...un simple favor que creo le será concedido a un hombrecito que nunca estuvo: No tiréis a la basura la basura que escribo. ¡Quemadla conmigo!

 

CALVA....rio

 

Fernando: Es evidente que no sabes cómo llevar una cruz. Le hubieras puesto más atención a las palabras de tu madre cuando te hablaba de experiencias nazarenas.¡Ay! Me duele verte así. Lastima, lacera, duele, duele. Córrete un poco más a la izquierda. Eso es. Está bien. Desplázate hacia donde te dejen. Esa cruz te pesa mucho. Mira en todas direcciones antes de dar el nuevo paso, tanto como puedan tus ojos y lo permitan tus verdugos. Ellos, como sombras que acechan pueden saltar sobre ti y en una increíble fracción de segundo devorarte, romperte el alma y el corazón y luego dedicarse con deleite a pulverizar tu esqueleto.

¡Adelante, redentor!

Adelante querido viejo, Quijote que cabalgas sobre una endeble escoba de sueños. Pasos lentos pero firmes te han de conducir al horizonte. Esa sombra larga que se pone ante tus ojos. No es un obstáculo más. Es una invitación a nuevos amaneceres

El ayer se fue. El ayer no existe. Es apenas una burbuja de excremento en tu cerebro, es una pócima que debes apartar de tu boca para que no vaya a envenenar tu sangre.

Se que tu sangre es un eterno deambular dolorido por venas y arterias, es un prolongado beso de despedida que se pasea por tus órganos; es un enorme mar canalizado en tu interior. Es presencia absoluta

¿Sabes cuántas tardes has desperdiciado buscando un sendero, una pequeña luz que oriente tus pasos hacia algo diferente a la muerte?

¿A descubrir el asombro de una hermosa noche inconocida?

¡Vamos! Es son tretas de tu imaginación sombría y desbocada

Eres un poco despistado, amigo mío y en el almacén de tu memoria – que has debido destruir como lo hizo el atómico patriota cantado en el himno de tu patria- habita un duendecillo minúsculo, hueso y músculo de piedra, con unos enormes ojos de grieta., de  abismo, que te miran cuando estás solo o estás dormido y vierte por tu oreja el susurro maldito y narcótico que te obliga a despertar en el pasado y a sufrir el pasado y amar el ayer...pese a tu obstinación en seguir defecando presentes y explorando futuros

¡Sacúdete!

No permitas que la cruz aplaste tu cabeza contra el pavimento. No permitas que prometedoras Dulcineas  se borren entre las páginas de los libros. Basta de calvarios. Los molinos de viento aun  te esperan con sus brazos armados de ilusión.

 

PRE-EXORDIO

 

No puedes negar que la mayor parte de tus pensamientos están centrados en echar por tierra el muro de soledad y de rabia que te separa de los labios veraces y el sexo certero de la Simone criolla que acaso ya termino los estudios en la universidad

¿Se te había ocurrido la idea de robarle palabras a la sinrazón?

 

EXORDIO

 

Rondan por mi mesa de trabajo los espíritus locos. Los de la fiebre demencial, la transgresora realidades, la que obliga a beber en las copas del delirio.

¡Ya basta de oponer resistencia!

¡Está bien! Llevadme, oh, lunáticos amorosos; os permitiré que hagáis añicos mi entendimiento.

Iré con vosotros, guerreros sin coraza; guardianes del arcano flujo de la existencia. Dejadme vestir de violetas o de rosas, dejad que me ponga el último sombrero de sol. Conducid mi mano con esmero sobre la superficie virginal de estas páginas blancas

Iré apoyado sobre vuestras espaldas de palomas en vuelos tumultuosos y me protegeré del sol bajo tus sombras de caverna.

 

1

Mis uñas ennegrecidas rasgan sin piedad una piel que tropezó conmigo una noche de sepulcros. Las circunstancias no son importantes. Lo que importa es que jamás había imaginado hacer el amor a una mujer bella y de harapos vestida. (Blanca niña de cabellos rojos cuya haraposa basquiña deja ver la belleza y la pobreza)

Su cuerpo hedía. La música de fondo era la lluvia.

¡Oh, sorpresa!

Descubrir bajo esa coraza, una piel muy blanca, un cuerpo de mujer que brillaba, unos ojos hermosos que querían sonreir pero que estaban llorando.

 

2

He perdido el cansancio al  permanecer mucho tiempo de pie.

Una noche sentí cómo las piernas se me hacían duras, como un fierro y se agrandaban hasta conseguir el diámetro  de sendos urapanes y los dedos de mis pies creciendo en ramas bajo la tierra.

Quería moverme, pero los troncos no recibían las órdenes del cerebro y el intento de sacar los dedos de la tierra me resultaba doloroso.

Tenía que resignarme.

Entonces llegó un enamorado y hundió su navaja en mi corteza y trazó un corazón. Pronto me vi poblado de corazones y de amantes.

Entonces llegó un pájaro y decidió quedarse. Pronto me vi poblado de nidos y de pájaros.

Nidos, pájaros, corazones, amantes, frutas, flores......

¿Qué más podía pedir?

Sólo una cosa: No despertar

 

3

En cuestiones de boca no se si deba presumir.

La mía es ancha, grande y malformada como son muchas bocas. Pero hay en mi boca una gran capacidad para absorberlo todo.

Claro que a veces es tan común...porque de esa boca se han escuchado tonterías y barbaridades como a casi todas las bocas, y a veces, una gruesa espuma adorna la comisura de los labios, como se ve en la “boca” de las bestias rabiosas.

Pero no es de eso de lo que voy a hablar, tampoco es mi pretensión aterrorizar al posible lector de estas líneas. No.

Voy a hablar de la relación entre mi boca y el beso. Es algo que me inquieta.

Sucede que en el momento del beso, mi boca se agranda hasta conseguir el diámetro de un  cráter volcánico, la lengua crece hasta parecer una larga procesión de serpientes y de acuerdo con el grado de excitación, aumenta o disminuye su poder de contención.

Esto no sería peligroso, ni daría lugar a esta inusual confesión de no ser porque poseo una propensión enfermiza a besar, Y es que a través del beso puedo expresar todo lo que mi razón y mi corazón son incapaces de hacer utilizando otro lenguaje.

Empiezo muy despacio, con los labios apretados, haciendo piquito de pajarito...pero cuando el calor se apodera de mí, la boca crece inconmesurablemente y el beso solo termina cuando a través de ella han pasado los talones de mi amante. Esto, antes que apaciguarme o dejarme satisfecho, crea en mí un enorme vacío y es lanzándome a la conquista de otra víctima como logro mitigar un poco la ansiedad. Como ven, me encuentro en un gran problema, agravado aún más por el hecho de que se me puede imputar la desaparición de todas las mujeres que nunca regresan a sus hogares (de los hombres no me preocupo ya que no acostumbro a besar hombres, no por dejar intacta mi reputación viril, sino porque los hombres deben saber maluco)

¡Dejar de besar? Es muy fácil decirlo. No es la solución. Es posible que la abstinencia del beso produzca una reacción similar o peor en otra parte del cuerpo.

Por lo pronto he decidido continuar con mi afición hasta que no me quede otra alternativa que la de besarme a mí mismo.

 

4

El Gran Idolo, por todos amado, estaba sentado sobre su trono de nubes. A su diestra, vestida de luna, la gran princesa Oniris leía la última obra de nuestro gran Premio Nobel. A la izquierda, unos metros separados, un conjunto vallenato hacía sonar sus instrumentos. Al frente, yo, en mi calidad de Primer Gran Bufón, hacía cabriolas alrededor de un arsenal de juguete con el propósito de parodiar la Primera Gran Guerra.

El Gran Idolo, con voz de trueno, me ordenó, so pena de cortarme la cabeza, reconstruir ante sus ojos la noche de la Gran Batalla, en la que él, solo, se enfrentó a un millar de soldados del enemigo.

Dispuse todos los elementos para darle veracidad al combate y puse especial cuidado en incluir un mortero –que no era como los otros- apuntando a su pecho. Desde luego yo me planté detrás de él.

Apaguen las luces.

En marcha los efectos especiales. ¡Ya!

La batalla comenzó

Poco a poco  mi pequeña tropa de cartón y plástico iba quedando aplastada bajo la furia heroica del héroe, mi antagonista y señor.

Pero tuve la ocasión de disparar el mortal mortero contra el pecho acorazado del Gran Idolo, haciéndolo sucumbir con todo y su confianza.

En pequeños hilos de humo ascendió al cielo (¿sería al infierno?)

Al encenderse otra vez las luces, el conjunto vallenato inició “La casa en el aire” y la Gran Princesa Oniris me pagó la función con un apasionado beso. Ahora era la Reina

Bueno, es que no se puede confiar en una princesa que lee mucho.

 

5

Era un hombre recto en el sentido literal de la palabra. Su mirada era recta, tal como correspondía a un hombre con tales atributos.

Seguía siendo recto a pesar de que el sol caía perpendicularmente sobre sus hombros rectos. Su boca, también recta, emitía inimitables conceptos rectos.

En fin, el epítome de la rectitud.

La tragedia se inició cuando se vio obligado a ganarse la vida como contorsionista en un circo.

 

6

Mi cuerpo es destrozado por una dentadura amarillenta que parece danzar en el vació y me ataca cuando me atrevo a respirar. Sospecho que es la sonrisa sin rostro de la santa.

 

7

 Las tormentas llegan y todos calladitos. Las tormentas llegan y destruyen ciento a ciento convirtiendo las estancias en algo así como un puré de papas;

un puré de papas con el que un famoso filósofo postmodernista se atragantó y luego murió asfixiado a pesar del esfuerzo de los galenos y las suplicas de las beatas. Los vomitivos que le suministraron, solo lograron que expeliera palabras, palabras, palabras...más un abrigo hechizo y un cinturón negro, como de castidad, con chapa de hierro;

un cinturón negro que se ponía el talentoso actor para sostener su preocupación por el sexo y poder opinar anchamente sobre la política internacional y llorar su vasta experiencia de persecusiones, exilios e indolencias, matizando matizando todo esto con una u otra añoranza de tarimas, ovaciones, plazas públicas y excitantes bravos. El pobre sufrió un atentado. Cayo de nuca después de recibir la caricia de un boomerang de papel;

un boomerang de papel enviado por el divino maestro con la esperanza de que fuera aparado por manos inocentes, pero que en razón a los vientos de agosto o a su mala puntería, vino a caer en unas garras, voraces, adornadas con coloridos anillos de cristal;

un anillo de cristal puso el novio en el dedo anular de su novia el día de la boda, con la firme intención de que le fuera fiel, amante, esposa, amiga y compañera. El anillo rodó por el piso de la iglesia al compás de Mendelsohn y se detuvo en la avenida al son de las Hermanitas Calle. El novio corrió tras él y fue arrollado por la boca de plata de un automóvil;

la boca de plata de un automóvil esconde la enorme panza de un comerciante del entretenimiento que se apretuja contra el volante deseando que se le atraviese la luz roja de un semáforo para abatirla con su mirada doble troque a través de su parabrisas debidamente polarizado;

un parabrisas polarizado, yo guardo en mi billetera esperando a que algún día lo pongan en mi ataúd para cagarme de la risa de los que derramen lágrimas sobre mi cadáver.

 

8

¿Dónde Están sus apenas quince años?

En una fosa situada bajo un promontorio en algún cementerio que siempre se llamará Cementerio Central, yacen sus apenas quince años. Y yacen bajo unos pocos metros de tierra, adornados por algunas flores que crecen en el lugar y algunas flores que se compran y bien pronto se marchitan; un pequeño escarabajo y uno que otro recuerdo abandonado por los dolientes.

 

¿Dónde están sus apenas lágrimas?

Se presume que han ido a parar al mar. Acaso han sido bebidas por algún pez sediento o se han confundido con el llanto de una sirena enamorada.

 

¿Dónde están sus apenas tristezas?

¡Crueles! Tenéis el alma en ausencia ¿para qué preguntar por tristezas si la sombra mayor ha caído plena sobre su cuerpo de Julieta vengativa?

Si. Ese Romeo veronés, Montesco, Traidor, jamás fue tan hermoso ni tan puro cómo lo retratan las nuevas palabras. ¡Ah, tristeza!

Debo darte un manotón y derribarte, enemiga incorpórea, no importa que los ojos que lo vean  pidan a sus voces prontas que me llamen demente.

Sus apenas tristezas eran grandes tristezas. Y fueron muerte.

Ojos, ojos, ojos abiertos, cerrados, cerrados eternamente

Labios secos, resecos, áridos.

Sueño eterno. Vamos, debe haber una gruta en el campo dónde yacer y guarecernos de las lágrimas de Dios.

 

9

Estaba monotemático. Y no era para menos. Estaba ido.

En honor a la verdad, el megalómano que las tenía todas consigo le dijo al melómano: “Oye, melómano, aconséjale una buena tonada al opiómano para que le lleve una serenata a la heroinómana, esa, la hija del  burócrata”

El melómano, que además de ser melómano también era demócrata y en sus ratos libres proxeneta, le contestó al megalómano: “Oye megalómano, yo estoy muy ocupado. Además si la heroinómana le acepta la serenata al opiómano, lo más seguro es que el burócrata va a  sospechar que estoy detrás de todo esto o ¿es que no sabes que alguna vez la heroinómana y yo tuvimos algo más que una simple amistad estratégica?”

Entiendo, dijo el megalómano....Y a decir la verdad....¿a mí que me importa todo esto?

 

10

En el piso, rodeando sus pies, un charco de orina era el pedestal impreciso sobre el que descansaba su descomunal corpulencia.

El charco, un mar para la diminuta hormiga con veleidades marineras que armó un velero con el cascarón de un grano de arroz y se echó a navegar con el sueño de descubrir un continente.

Ay hormiga marinera

¿a dónde llegarás?

Ese mar proceloso

-acídulo mar-

será la tumba incierta

de tu osado periplo.

Ay, hormiga marinera

¿a dónde llegarás?

¿Llegarás?

 

Su espectacular corpulencia, fruto de una exigente preparación física, de una rigurosa dieta, de una enorme propensión a los espejos (a mirarse en los espejos y destrozarlos con su brillo).....su espectacular corpulencia, materia prima de las conquistas de amor, herramienta de trabajo en su lucha contra la villanía.

Hormiga feliz, navega. Tu rumbo acompañado por el canto “remá, remá”

Oh pobre hormiga indefensa ¿No sabes que en cualquier momento esos pies se moverán y tu frágil navío zozobrará y se ahogará para siempre tu sueño marinero y con el las ilusiones de todos los que nacen destinados para perder? Adiós.

 

Oh espectacular corpulencia, erguida sobre un charco de orina. ¿Sería menos mi congoja si no supiera que eres tú, Iron Man, el ídolo de mi infancia?

 

11

Voy a contarle a la noche, una historia singular. Sucedió hace poco. Muy lejos de aquí, el ejército de los buenos lanzó un ataque contra el ejército de los otros más buenos con el fin de demostrar lo necesario que es para la humanidad que no haya tantos buenos, porque escasean los alimentos para la subsistencia de tanto bueno, que a pesar de ser tan bueno, no se escatima el placer de comer bueno o por lo menos comer (Esta historia se repite cíclicamente y es materia de estudio de los economistas que son buenos, buenos)

Lo que siempre pasa es que los buenos nunca están de acuerdo con los más buenos y casi todos los buenos que sobran mueren de hambre. Mientras eso pasaba por allí, aquí, los ojos de una buena se estrellaron contra los míos y me han damnificado temporalmente, y el buen apetito se ha ausentado de mi mesa, demostrándome la inutilidad de la guerra.

A pesar de utilizar anteojos, la violencia del choque me produjo una fuerte conmoción interna que se manifestó a través de balbuceos, incoherencias, temblor general y un excesivo rubor en las mejillas.

¿Qué tal que fuera mala?

¿Qué tal que hubiera malos?

 

12

 

La consigna era tomarnos a como diera lugar la fortaleza llamada Libertad. Nos armamos de valor ya todas las armas habían sido compradas por los ejércitos miserables de los países miserables. Pusimos el amor sobre os hombros e iniciamos el camino (Un filósofo cristiano nos dijo que el amor es liberación. Le creíamos)

Cantos de victoria acompañaban nuestro paso

Las primeras escaramuzas fueron infructuosas.

Una bala de fusil israelí derribó el amor que llevaba en el hombro. Me quitó un peso de encima pero también me quitó la esperanza.

Otro tanto  pasó a mis compañeros. El amor es blanco fácil.

Emprendimos la retirada.

Nos alejamos de la libertad, muchos con el amor maltrecho sobre los hombros; otros, los más desafortunados con el amor “chuletiado”

Algunos amores sobreviven sobre los cadáveres de algunos compañeros muertos.

¿Cómo podremos recuperar los amores abandonados?

 

13

¡Esperanza!

Venía más allá de los cerros. Traía el cabello desordenado, la blusa hecha jirones y los jeans sucios.

Traía los pies desnudos y traía su hermosa sonrisa dándole la vuelta a toda la maleza.

Su mirada era lejana, como la paz. Impulsado por mi desenfreno, empecé a correr en su busca, con los brazos extendidos, con el corazón abierto, con el alma a todo tope....

¡Pasó junto a mí! (Sin mirarme siquiera, veloz como un pensamiento)

Tomó el camino de las espinas y se alejó.

Aún con los brazos abiertos grité su nombre. El rebote de las ondas sonoras contra la montaña, me lo devolvió – su nombre- un poco magullado. Fue la única respuesta.

Corrí por el camino de las espinas, llamándola, amándola, alcanzándola.

Al final luego de un sobrehumano esfuerzo, la alcancé, la tomé por la cintura, le dí vuelta y la besé, pero no era ella, Esperanza.....

Era una estatua de gelatina Royal, que algún Lot de nuestros días había dejado abandonada cuando huía de una nueva Gomorra.

 

14

Aconteció el último verano

El último gran verano adormilante, verano cárcel tapiado de calor y de sed.

Bajo las alas de los pajaritos, gruesa gotas de sudor oscilaban antes de precipitarse al vacío.

El sudor  de los pájaros.

Volando en bandada, el sudor cae como lluvia sobre el campo.

Hasta llenan el caudal de los ríos y llega al mar.

Por eso el agua del mar es salada.

Aconteció el último verano.

Yo era feliz. Recibía mi frente la caricia de la lluvia axilar de pájaro y mis labios bebían la dulce humedad de la boca de Laura, pero.....las bandadas de pájaro se fueron para dar paso a bandadas de aviones de combate que sudaban bombas.

Sudor mortal

La boca de Laura sabía a gasolina y a muerte.

 

15

¡Qué fácil es herir a alguien a quien tienes cerca!

Basta con apuntar bien aprovechando su confianza.

No cerrar los ojos y accionar el gatillo

Lo difícil es no sentir que se traiciona algo

 

16

Quiero decirte algo.

Ya has aprendido a ser feliz con tu pareja en treinta lecciones; ya sabes cómo hablar en público;

ya sabes como ganar amigos y cómo hacer el amor a una mujer (y a un hombre si fuera necesario);

ya estás gordo de catecismos

manifiestos,

constituciones;

has terminado tus cursos acelerados

de astronauta,

de horticultor autosuficiente,

de hombre,

de piojo;

ya sabes de memoria dos millones de citas citables del Reader’s Digest; ya sabes manejar el Directorio Telefónico, El Yoga Elemental y los Diez Mandamientos (Tu decálogo de cabecera); recitas (y muy bien) apartes de “La Poética”, “El Pequeño Organón” y “La Política” del Estagirita; asombras a tus contertulios con las Odas de Horacio;

seduces a tus amigas (las pilas) con Petrarca y Villón y a las otras con Manzanero y Montaner; conoces entre un millón la cabeza de un alfiler; eres experto en crawl y espalda; te sabes hasta cien los números en inglés, finlandés y alemán.

Ahora quiero decirte algo: ¿Aún tienes preguntas?

 

17

Diente de león

Diente de piñón

Diente sonriente

Dientecito, dime tú...

¿qué puedo hacer?

 

Echale agua a tu diente sonriente para que sea diente de agua y la sonrisa se ahogue

y pueda florecer una daga.

 

18

El viejo paracaidista cae en mi mente...

Es un golpe sueve, como de brisa.

El viejo paracaidista cae en mi mente

y se queda colgando de un pensamiento.

El viejo paracaidista es valiente.

No pide ayuda. No grita. No desespera

Tan solo se deja mecer y mecer....

Voces y carcajadas delirantes

Se sostienen con un hilo santo y seña:

tejido de Ariadnas y Penelopes; ninguna cae

tan solo se dejan mecer....mecer

 

El fuego arrasa los esqueletos de las moles.

Arden los hierros, crujen las maderas...

El viento aviva la muerte. Ella confortable

tan solo se deja mecer....mecer

 

El enano rodeado de sillas viejas y vacías

sueña con lejanas Lilipuths y en amores

de alto vuelo. No intenta levantarse ni correr

Tan solo se deja mecer...mecer....

 

Al oriente hay una cuna sin bebé

Al oeste un tocadiscos con Imagine my frustration

Ella llora

Gloria en el espejo

Ela, espejo y luz

Transparencia. Paranoia

 

Yo, en la esquina derecha del cuadro

No quiero quitar un ojo del sueño

No quiero  volver a despertar

Tan solo me dejo mecer...mecer....

 

19

 

Andaba como loco de un lado para otro, haciéndome preguntas y sin la asesoría del Estagirita ni de mi profesor de semiología.

A decir verdad, muchas las pude responder y quedé satisfecho, pero al preguntarme ¿Qué es la belleza?  Quedé inmóvil.

Suspendí temporalmente mi mayeutica peripatética y perdí las ganas de orinar.

Después de dos meses, empecé de nuevo mi antiguo régimen y un día, después de una de las tantas guerras, descubrí el significado de la belleza: Me conmovió una imagen, la que prometí no olvidar jamás......un niño, un hermoso niño de nueve años haciendo castillos de arena alrededor del cadáver de su padre....

 

20

 

Vamos....Es mejor morir....es preferible morir ahora y de cualquier manera....a continuar el resto de la vida llevándome la mano a la nariz para tapar la pestilencia de los traicionadores, cerrando los ojos para no ver la realidad mentirosa de la santa y tapando los oídos para no escuchar los abominables pregones de los hipócritas que construyeron éxito vendiendo sus conciencias.

Cerrar la vida al excremental torrente que inunda las grandes Babilonias

Basta de destruir mi propio corazón creyendo que con mis quejas destruyo el del mal.

 

 

 

 


 


El retorno del pródigo.....

(Fragmento de "Piel en la hoguera")

 

“Mira, hermano….ves como he vuelto antes de lo que imaginabas”

¿Es que en este barrio ya no hay alegría?” 

Salí a caminar por esa calles que conocía tan bien y en las que dejé regadas muchas de mis alegrías pasadas; (nunca me preocupé de construir esperanzas que se convirtieran en semillas); dejé también algo de mi sangre manada de mi nariz de mocetón impulsivo; dejé los sudores del atleta temprano y desvencijado y dejé una que otra lágrima derramada en homenaje a uno de esos amores que prefieren la seguridad a la policía….¡Vaya uno a saber!

Salí a caminar por esas reconocidas calles de mi viejo barrio en el rol de viejo conocido, de un Pedro Navaja que recupera el control.

Hoy existen cuatro bebederos más; encontré a un vendedor de marihuana que heredó el negocio de su padre y doña Nieve, la señora costeña que vendía las empanadas y preparaba el mejor ají casero de todo el país. Ya no está más. Ahora funciona en el sitio un bar modesto con juego de rana y un orinal digno de un palacio. Creo que la gente va allí más que todo para orinar. Deberían cobrar por entrar al orinal. Ese ahora es el sitio preferido de varios de los de antes, de los de la vieja guardia. Muchos de ellos andaban por allí compartiendo copas con gente que no conocía.

Me invitaron a tomar una cerveza y yo acepté. Les sirvió de pretexto para decirme en mi cara unas cuantas verdades; dijeron entre otras cosas que me había vuelto creído, que era un man muy ingrato, que ahora que tenía plata me había olvidado de los pobres y otro poco de majaderías que hicieron que la cerveza me pareciera mas amarga de lo que en realidad es. Por cortesía, aprendida a fuerza de padecer golpes, hice los descargos correspondientes, tu los conoces, al fin y al cabo eres mi hermano.

Pedí más cervezas y ellos otras y otras hasta que la charla vino a hacer de manera inevitable en la evocación de nuestro común pasado…Llegaron los recuerdos de aquellas épocas inolvidables en que nos abríamos paso por el mundo a trompada limpia, cuando permanecíamos noches enteras divagando bajo la luz de mercurio del poste de cualquier esquina.

Pronto llegó a la memoria la imagen de aquellas tardes después de la escuela, cuando llevados del bulto a consecuencia de un varillo cargado de novedades, nos tirábamos en un potrero a escuchar en un destartalado radio de pilas…la música liberadora que pasaban por Radio 15…Su majestad el rock......“Aquí desde la Madre Tierra llega Frank Zappa and the Mothers of Invention

Cada uno contaba la historia a su manera agregando u omitiendo experiencias personales y ajenas que se van magnificando o minimizando de acuerdo al entusiasmo  y el carácter del evocador. En algunos momentos era como si estuviéramos allí otra vez. No tardó la añoranza de esas noches de concierto de rock y de rock en el cine Metropol…Retacábamos las entradas, bebíamos vinos baratos y luego nos emocionábamos con los grupos colombianos, aunque lo de menos era apreciar su calidad musical. Lo que nos interesaba era tener esa sensación de volar muy alto, no aterrizar jamás y evitar a toda costa terminar durmiendo en una comisaría de la policía.

¡Qué época!

Pero yo, hermano, no quería recordar…Sabes muy bien el daño que me hacen los recuerdos. Yo solo quería salir de allí disparado y venir a casa a pasar lo más rápido estos cortos días de visita.

La cerveza cumple su cometido. Me pidieron con insistencia que participara en la conversación pues entre ellos tengo fama de poseer una memoria fotográfica, sobre todo para retener nombres, fechas y lugares. Supieran que la memoria a veces es la perdición.

No pude negarme, pero esta vez contaba las anécdotas sin entusiasmo. En otras  circunstancias me deleitaría relatando esas aventuras que marcaron mi vida para siempre, que son parte de una épica personal, un poco de orgullo y otro tanto de vergüenza…Pero ahora ese ardor no me quemaba y mucho menos al darme cuenta de que muchos de mis viejos camaradas se quedaron colgados con los años maravillosos.

Bueno, hermano, ahora que me preguntas, tanto se habla de aquello.

En verdad fue lindo. Pero el mundo no se detuvo y los que no tuvimos el valor de suicidarnos cuando terminó el hermoso caos, tuvimos que vivir y soportar otros tiempos y seguir en la lucha  ¿O no?

Los  recuerdos son…solo recuerdos- No estoy de acuerdo con esas personas tan brillantes en su juventud que hoy están sucumbiendo ante un presente hostigante por no tener más armas que un pasado que les frenó la existencia en uno o dos instantes de libertad.

Takio (nunca supe su verdadero nombre) es el más jodido de todos. Imagínate que aún tiene el fije de mirar rayado. No mas le miras un instante y te suelta una ofensa y como en los viejos tiempos…te está retando…Tienes que pelear con él, de lo contrario eres un cobarde y una serie de retahílas que hoy producen risa…Y no para hasta que reconoces que él te ganó. Tiene la cara toda llena de moretones y le han bajado todos los dientes a punta de puñetazos, pero sigue igual.

A mí me la buscó y tuve que apelar a mis viejas artimañas para evitar la confrontación…mas no pude hacerle entender que han pasado más de treinta años y que nosotros los de entonces ya no somos los mismos….

El que me pareció un poco sensato fue Rodrigo, pero como siempre, termina aburriéndonos con su jactancioso relato de su autostop a Cali, lleno de las más inverosímiles aventuras sin dejar de extenderse, por supuesto, con un presunto romance con la que fue Señorita Valle ¡Qué verraco!

Me dolió mucho enterarme de la muerte de cuatro de mis antiguos camaradas. No la sabía, pero lo presentía…Supe que Vinicio estaba encerrado por.......bueno, no importa. Me llamó mucho la atención enterarme de la suerte de Vicente; está dirigiendo su propia empresa y está literalmente nadando en billetes.

Del que nadie habla, ni quiere hables es de Eleazar. Eleazar era un muchacho que escribía poemas y tocaba la guitarra con un grupo del norte…Viejo Ele, le llamaban. Era uno de mis mejores amigos. No lo volví a ver, ni a saber nada de él. Los envidiosos le hicieron fama de invertido, pero el no se inmutaba. Se limitaba a sonreir. Estaba por encima de todos nosotros.

Bueno, yo no quería recordar, pero es inevitable dejar de pensar en esos momentos en que en verdad me sentí libre y era libre. Era que no existían barreras entre mis ojos y la eternidad. Eran días en los que vagaba feliz como una estrella por el firmamento acompañado por otros vagabundos como yo, haciendo frente común contra el dolor y la miseria (generación de entre guerras la llamaron algunos especialistas, la generación de Viet Nam, de la violencia política) Bueno al final como en las historias policiacas, no somos.

Muchos, la mayoría, quedaron atrapados por diez años de libertad, de amor, de alegría…de desenfreno (yo quedé atrapado por el mundo que le siguió)

No se quienes se equivocaron más si los dioses o los hombres, en todo caso a los hombres se les perdona menos.

Hermano, si le he pensado…Alguna vez he pensado en que tengo el poder de echar atrás los calendarios y puedo quedarme detenido en el tiempo viviendo y repitiendo las experiencias de mi juventud, llenando de aires intangibles el resto de mi existencia hasta morir de viejo en la eternidad de una época imperdurable. Tal vez allí no haya soledad y por eso muchos amigos se resisten a salir del prodigio.

Es que  fuera del libreto…¿no hay nada? 

¡Oh, tu bailas en mi mente!

 En ella se pasean frenéticos los rostros jóvenes, aventureros, bellos y en el pleno centro está tú, sacerdotisa del amor horadando el espacio con besos voluptuosos y así hasta el fin….. ¡No se!

Hermano, creo que me quedaré en la libertad hasta el próximo sueño

 

sábado, 16 de septiembre de 2023

El perdedor

 


EL PERDEDOR

 

 

Ese domingo tan futbolero en todas las patrias suramericanas, “Patada de Oro” el famosísimo centro delantero colombo-argentino del Deportivo Unión entró al campo de juego-cosa rara en él- embargado por un excesivo optimismo.

Durante todo el encuentro desplegó su gambeta prodigiosa  además de anotar  tres soberbios goles.  Todo eso fue motivo más que suficiente para que los aficionados unionistas, una vez terminado el partido, acompañaran la salida de su ídolo coreando un emocionado: “Patada, Patada, Patada, ra,ra,ra”.

Esto no extrañó al balompedista, pues tardes como esa, eran repetidas a lo largo de su exitosa carrera. Por eso, “Patada” no le hizo mucho caso al acoso de los periodistas y se internó con rapidez en el camerino, para salir al cabo de cinco minutos, casi corriendo, enfundado en una elegante gabardina importada de Italia por un amigo de la selección.

Al volante de su lujoso automóvil se dirigió con mucho afán a la farmacia “Disdrogas Ltda.”. Ocurre que la propietaria del establecimiento era nada más ni nada menos que la mujer que hacía titubear al duro jugador y en la mañana se había mostrado contrariada porque Patada tuvo la osadía de ignorar el provocador atuendo que ella lucía por ver el partido que su amigo Jaims jugaba con el Bayern.  Era una rubia esplendorosa, de sonrisa de anuncio, en cuyos brazos provocaba enredarse y la que difícilmente aceptaba un no como respuesta.

Necesitaba arreglar la situación cuanto antes, además, porque ese domingo cumplían aniversario de haberse conocido

La rubia no estaba en la farmacia.

“Patada” compró una caja de gomas de mascar (de la grande) y a 120 kilómetros por hora se dirigió a la aristocrática morada de su esquivo trigal.

Entró como Pedro por su casa –es de anotar que el nombre verdadero de “Patada de oro” era Pedro Antonio y no Diego Armando como insisten algunos periodistas oportunistas   y, a decir verdad, era su casa pues era muy raro no verlo allí.

Al llegar a la sala principal....¡qué espectáculo!: una rubia en completa desnudez yacía boca arriba dominada por la fuerza descomunal de David, el guardapiolas del Independiente Santa Lucía.

“Patada se sintió off side y abandonó el campo de juego con lágrimas en los ojos. Regreso a la farmacia de su amada amante y compró vocingleramente un frasco de raticida. Luego fue a su apartamento como un autómata, se quitó la gabardina, se tiró sobre la cama sin quitarse los zapatos, destapó un frasco del bebedizo mortal, lo acercó a su nariz, musitó: “¡salud!” y ….¡la nota!.

Recordó que suicida que se respete siempre deja una nota. Se acercó a la mesa, tomó papel y lápiz y con mano firme escribió estas líneas para el recuerdo, aquel formidable triunfador de tardes inolvidables, aquel ídolo de multitudes:

“Perdí otra vez, cosa extraña con honor, pese al espanto.

Perder contigo...¿es perder  o ganar la gloria de lo vacuo,

de lo inútil, de basura justa y dulcemente airosa?

Perder con mujer desdeñosa dulce y dulce socarrona como tú

es como perder ganando aplausos.

Lo siento por mi corazón feliz pues él....estaba aturdido,

lleno de esperanza

Por fortuna tu desaire falaz lo alejó del marasmo

de un modo sublime, perdido, bello, profundo, imbécil.

Ahora en mi tórax desolado hay un vacío trepidante.

Falta valor para amar al odio pero no importa, es curable,

pues lleno de amargas panaceas el valor se torna saludable.

Mi corazón es mejor muerto de sed que estorbando vivo de excremento.

 

Iré tranquilo a buscar el estío sin mi corazón de piedra caliente

que he guardado en tus manos dormidas

y que lo arrojaste luego a un tumultuoso mar agridulce.

 

(Es una gran fortuna para la literatura el suicidio de “Patada de Oro”. Se imaginan a las editoriales peleándose los derechos para publicar la obra lírica de un ídolo del Balompié. Ha pasado antes con estrellas de la canción; del rock and roll, de la actuación en desmedro de los verdaderos creadores)

Luego se tomó el veneno a cucharadas (una por cada beso recordado) y falleció cuarenta y siete minutos después envuelto en un millón de pompas cristalinas salidas de su boca.

Fue enterrado como un héroe. Asistieron al sepelio una comitiva presidencial, dirigentes deportivos, el alcalde, delegados de la Fifa, las porristas, las barras bravas, el guardapiolas del Independiente Santa Lucía, su novia y una hermana gemela de esta..........

Jeims no asistió.

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

"El maestro" cuento de Fernando Arias Alvarez

 


EL MAESTRO

 

Miraba por la ventana hacia la calle oscura buscando motivación: una imagen que lo perturbara de verdad para plasmarla en el lienzo vacío que tenía a la espalda. Lo había abandonado la inspiración, tal vez nunca la había tenido pero todos lo conocían como el pintor y necesitaba demostrarse a sí mismo que lo era.

Muchas veces había pensado que era tonto buscar material oteando por la ventana, desde la cual el campo visual era muy limitado. Pero estaba en crisis, en una de esas crisis creativas que asaltan a los artistas verdaderos y a los que pretenden serlo.

Frente a sus ojos, un pesebre construido por los niños de la calle para celebrar la navidad, más allá, sombras esporádicas, cuerpos sin rostro repetidos en cortos recorridos de vigilia y a lo lejos, apenas percibidas, las luces de los automóviles apareciendo y muriendo entre la imprecisión de la calle hoy iluminada a fuerza de la alegría obligatoria que se debe sentir en diciembre..

Por lo demás, no había luna y alguna estrella coqueta se insinuaba en la noche.

No podía dejar pasar más tiempo. Era urgente empezar a pintar algo, sentía un cosquilleo en las manos y mucha ansiedad. Si era pintor tenía que pintar. Para eso era “el Maestro. 

Todos en el barrio lo llamaban así: El Maestro.

Bueno, así llamaban también a un andrajoso hombrecito de Galilea que termino en una cruz dizque para liberar a los hombres de sus pecados

¿De qué los liberaré yo? No hay liberación. Estamos atados a una pira que pronto ha de encenderse y no podremos escapar.

El olor a carne chamuscada, a mi propia carne chamuscada me produce duras sensaciones. No sería mejor encontrar otra forma de suplicio. En el agua.....en un botecito zozobrante sin más destino que el fondo del mar.....Ah!

Estaba obsesionado con la idea de pintar un tema importante. Algo que de verdad tuviera significado y lo encumbrara a las cimas del reconocimiento público. Era necesario demostrar que era un verdadero artista y no uno de esos habituales de la Alianza y el Colombo que hablan mierda todo el día para huir de los pinceles que les son esquivos. Quería tener su propio taller y abandonar ese barrio de ignorantes analfabestias que no podían diletar sus trabajos...

Muchas veces se le escuchó decir que la fama poco le importaba, que lo más importante era la realización de un oficio que dignifica a los hombres y los hace parecer a Dios.

Después de andar por muchos años con los pinceles entre los bolsillos y a veces entre sus manos, enfrentado con la superficie en blanco – como la que ahora lo esperaba-  no había experimentado la más mínima satisfacción con el resultado de su trabajo. Si bien es cierto que algunos de sus cuadros habían sido colgados y vendidos en alguna galería, eso no justificaba su existencia como artista y como hombre.

Poseía una técnica depurada que  le fue reconocida por sus maestros y por muchos de sus colegas, pero jamás fue consciente de tener algo especial.

Algún día pensó en abandonar la pintura y dedicarse a oficios más tradicionales en los que tuviera la ocasión de ganar dinero, pero no pasó de ser un pensamiento,  su vida estaba entre el olor a trementina, los colores, su propio sudor y su pena. Además no se consideraba capaz de hacer otra cosa.

Estaba obsesionado con la idea de pintar algo vital, y esa noche, mirando por la ventana la obsesión se le hizo frenética, angustiosa.....dándose por fin cuenta de todo el tiempo que había perdido.

Sus ojos, como de orate, iban de un lado para otro escudriñando cada rincón, cada sombra, cada perfil.

Su imaginación era dolorosa, se detenía, rechazaba una imagen, un recuerdo agolpado, un detalle, el pecho se le salía, buscaba ángulos, proyecciones, paz. Silencio

Las oleadas de instinto se repetían espasmódicamente, pero nada de lo que veía, nada de lo que le traía la imaginación lograba colmar sus expectativas, su locura espontánea.....Salvo la muerte.

La muerte, la muerte, la muerte. Esa fuerza liberadora que en estos casos es asociada con la cobardía. ¡Bah,....eso es la muerte.......!.

Llamaron a su puerta. Maldijo mil veces antes de abrir. Era molesto que algo interrumpiera ese momento tan íntimo, tan verdadero en el que había hallado la luz.....¡Bah, la muerte...eso es la muerte! Un poquito de luz al final del gigantesco túnel

Un mohín macabro apareció en su rostro. Abrió. Era Patricia, una estudiante de la Nacional que posaba para él por unos pocos pesos insuficientes para pagarse sus gastos. Al final ya no cobraba nada esperando que algún día el Maestro vendiera bien un cuadro. Esas eran sus expectativas

Cuando mi trabajo sea reconocido podré pagarte cada sesión” le dijo un día “y hasta es posible que me case contigo” creyó entender ella.


Patricia vivía en el apartamento de arriba y antes de subir pasaba a saludar al Maestro,  no más por verlo.

Esa noche, Patricia venía borracha y cuando este abrió la puerta tuvo que sostenerla para evitar que se golpeara contra el piso.. Tenía una sonrisita estúpida y balbuceaba incoherencias. Lo que le quedó claro al Maestro fue que ella le pedía que la hiciera suya.....

La ayudó a seguir, la acomodó en su destartalado sofá, le preparó un café que ella apenas probó. Se quedó dormida.

Fue a buscar algo para cubrirla para que durmiera allí un rato, para que se recuperara y hasta pensó en ir a hablar con su familia, pero de repente, desde el  ángulo en que la veía apareció la imagen tantas veces anhelada. Por la que había luchado meses enteros. En lugar de cubrirla, procedió a descubrirla. Levanto un poco la falda, dejó al descubierto los hombros y le quitó los zapatos.

Con rapidez se puso al frente del lienzo y empezó a dibujar con extraordinaria fiereza. Eso era, una fiera acorralada dando manotazos sobre la tela que acaso le salvaran la vida.

Un primer boceto estuvo terminado, pero no le gustó y con la misma rapidez lo borró e inició un segundo, cambiando un poco el ángulo del caballete. Repitió esas acciones una y otra vez.....La idea estaba pero no la podía ejecutar. No. Así se fueron minutos y minutos hasta que la fuerza inicial de la imagen se fue disipando y quedó flotando en el ambiente la energía de un fracaso sobre el cuerpo de una mujer que roncaba.

Le dolía la cabeza. Estallaba. De pronto advirtió o creyó advertir en el rostro dormido de la muchacha una mueca de burla y se enfureció. Le pareció hiriente, demasiado. Era como si el mundo entero a través del rostro de la muchacha se burlara de él.

Intentó contenerse, pero la muchacha reía. Estaba dormida pero reía, se reía de él, se reía  de su oficio, se reía de su alma. Cada vez que la miraba, veía cómo se reía y hasta cerrando los ojos ahí estaba esa risa maldita, burlona, inhumana

Fuera de sí se lanzó contra ella, le puso sus grandes manos alrededor del cuello y apretó, y apretó para ahogar esa risa. Fue mágico....la risa cesó.......Parecía que la risa en el mundo hubiera cesado definitivamente...

Regresó al lienzo y sus manos, como poseídas por una fuerza sobrenatural iban y venían sobre la superficie plasmando una imagen llena de verdad, de honestidad, de vida.

Ya no la miraba. La imagen estaba en su cerebro y se le escurría por entre las manos hacia la punta de los pinceles, hacia el bendecido lienzo..

No necesitaba mirarla, tampoco al lienzo. Ya no necesitaba ver. Todo estaba en su alma, en su cuerpo. Su mano poderosa aplicaba pinceladas sobre el lienzo como si lo acariciara.

¿No es eso lo que pretende un artista? Acariciar la nada. Convertirla en amor. En un espacio amoroso dónde la vida se haga posible ajena a los convencionalismos y a las ataduras de la mediocridad.

Ya de madrugada, exhausto, se derrumbó en la silla y se quedó mirando la obra como si no le perteneciera. Por fin. Lo había logrado. Por fin su alma se había liberado...Había podido pintar como siempre soñó....Vaya, que ahora si podía entender a Goya y a Vincent.....Había sentido lo mismo

“Ahora sí que hablarán de mí en todos los periódicos”

 

Y vaya que hablaron. Durante muchos días.

Lo último que supe de él, es que había enloquecido en la cárcel y se había suicidado.

¿De la obra? No lo se. Creo que los dueños de la casa la quemaron junto con sus pertenencias. Nadie quiere tener recuerdos de un asesino. El apartamento no ha podido rentarse desde entonces.

Sólo quedó ese breve instante que se nos escapa. Ese momento en que tenemos el control sobra nuestra existencia. ¿Será eso lo que todos buscamos?

 

viernes, 1 de septiembre de 2023

Definiciones (Fernando Arias Alvarez)

 


DEFINICIONES

 

 

CUCHO, PAYASO Y SOÑADOR

 

No soy más de lo que soy.

Una hechura de tiempos idos y de tiempos por venir.

Es cierto.......

Hubiera querido descubrir un continente pero otros se adelantaron y no me quedó más remedio que dedicar cada día a ser descubridor de esperanzas.

Claro....son esperanzas para mí, pero trato de convencerme de que basta con que un hombre tenga una esperanza para que esa esperanza sea universal.

También quería descubrir la vacuna contra la amargura y las expresiones de violencia...pero comprendí que no podía hacerlo fuera de la industria farmacéutica.

Quería viajar al espacio exterior, rodearme de estrellas, averiguar de qué está hecho el plumaje de los ángeles o el relleno de las nubes....pero ya la Nasa y sus hombres habían colonizado el infinito.

Quería caminar sobre las aguas, abrir caminos por el mar, descubrir tierras de Jauja....pero llegué demasiado tarde

Hoy no me arrepiento de haber querido ser tantas cosas ni de haber llegado a este mundo a destiempo – hay validez en haber querido ser que no entraña para nada frustración-

Hoy me detengo en el ahora, en este instante y me veo como soy....me veo abriendo mi maleta de payaso ante un corro de niños de ojos abiertos.....que acaso esperen que transforme el mundo en la magia de mi nariz pintada y en mi voz impostada, ajada por los años pero aún vigorosa en la esperanza, pero cierta....una voz que sin quererlo traspasa lejanías.

 

Tienen razón los doctores analistas.....

Soy el soñador incorregible

Soy el que soñó ser otra cosa

Soy el que sueña y seguirá soñando

Soy el sueño

Porque a los sueños no se les acaba el alma

Porque mi sueño se une al sueño de todos los hombres

Porque el hombre...acaso solo sea un sueño de Dios.

 


SOY


Soy el hombre de papel, corazón de lata y vísceras de cartón.

Aquel cuyo cuerpo se rasga,

su corazón a cambio de palpitar resuena;

aquel cuyas vísceras no se contraen sino se queman

dejando salir llamas ardientes por el ombligo.

 

Soy el hombre de ojos moribundos y dientes de cera.

Ese que no puede ver, por estar muriendo,

que no puede masticar más que aires fríos

por temor a que sus dientes se icaricen.

Soy el hombre de pies de plomo y manos de alambre

quien no puede andar sin tropezar

quien no puede abrazar sin asfixiar.

 

Soy el hombre de pecho de plumas y cabeza de alfiler

quien no puede volar, pero si sumergirse.

 

Soy ese hombre y mi alma hecha de retazos

asciende como un cohete espacial

cada vez que se da cuenta

de que solo pertenece

a un hombre doloroso.

 


FUI

  

Fui un hombre pobre mas no un pobre hombre.

 

Fui una sombra que saltaba en la noche

para robarle palabras al silencio,

al canto de los gallos

y al temor de los ladrones;

hijo de águila y de serpiente

a veces reptaba

pero me gustaba más volar.

 

Fui pequeño y risueño inventor de sueños,

le hacía cocos a la esperanza

rascándome la panza frente al sol.

Fui el tipo de la mirada firme y

algunos pasos vacilantes....

Balbuceador de la verdad,

oteador de horizontes y libertades.

 

El inconforme perfecto:

Lleno de silencios

repleto de gritos

Un  aprendiz de  mártir

que no temía a los leones.

 

Perdónenme

¡No fui más!

 

 

AUTOESTIMA

 

(Informe presentado a la doctora G., analista de cabecera preocupada por mi creciente “ansiedad de mitos”)

Hay una risa que se confunde con el llanto, tanto que no logramos precisar si es risa o es llanto. Puede que sea una risa cercana al llanto o que sea el llanto mismo.

Es un poco la amargura y al mismo tiempo es “un burlarse” de la amargura.

Son “The Eagles en “Hotel California: una sonrisa al empezar una mueca al terminar y luego una risa burlona a la sonrisa, a la mueca,  a las águilas…….a todo.

Esa es en justicia….. la risa mía.

No puedo reir de felicidad, pero la felicidad me causa risa. ¡Ah!... Esa risa mía, tan particular, tan ácida. 

“No puedo ir a Texas montado en un burrito pero puedo viajar a la eternidad sobre el lomo de un joint”

Mi carita es de gusano, de gusano clown y no me hacen falta los dientes; repto como un ser normal y a veces vuelo como Juan Salvador  Gaviota y allí, suspendido en el aire me entran unas ganas locas de reir, de reir de verdad hasta que advierto que todo forma parte de un sueño y mis ojos amargos me visten de soledad.

¡Soy la soledad!

¡Soy la amargura!

¡Soy un poco, la locura!

 

Y soy el único mortal que puede imaginar a la soledad, a la amargura y a la locura….sonrientes.

Mi soledad suele ser siniestra. Está a la izquierda de mi amargura. Mi amargura es olorosa, huela a doncella; mi locura es burletera, se mofa de los otros que no son ni amargos ni locos por temor a reconocerse porque se vuelven amargos y no son capaces  de empezar a buscar las sombras definitivas porque su valentía es de otro nivel. Son conejitos y asnitos, tienen las orejas grandes de tanto recibir loas…. pero sobre todos ellos estoy yo, el gran asno anacoreta, el gran papá, imán de la desgracia, el gran timonel de las causas perdidas, el catcher del falso lamento y las sonrisas de abismo y las miradas compasivas, el gran prófugo de la realidad, el verdugo en su propio cadalso, el infame, parásito, chapucero, vil, pérfido, pervertido, gamín, malandrín, mosca muerta, imbécil, anodino, blandengue, cobarde, perjuro, de alma enana, villano, ególatra amancebado, perro muerto, porquería, basura, detritus de cloaca, malvado, criminal, egoísta, envidioso, lacra, purulento, apestoso, podrido, traidor, pirata, celoso, cáncer, desertor, agua picha, borracho, pecador, monstruo, fantasma, engendro deforme, mortecino pusilánime, violento, carroña y demás nobles epítetos que hacen que me parezca cada día un poco más a Dios.

 

(Estas líneas lograron confundir la sapiencia dogmática de mi benefactora quien dio por terminado el tratamiento. No obstante tuve que cancelar el oneroso costo de su consulta.)