martes, 11 de mayo de 2021

 

ROQUE LUENGAS

 

Como que se llamaba Roque Luengas y toda su vida anduvo por el camino recto.

Roque, católico, practicante y práctico.

Claro que de cuando en vez era justo “echarse una cana al aire”.

En esas raras ocasiones, Roque visitaba un reconocido Club Nocturno, sólo para caballeros, y todas las veces acompañado de un amigo, pues era previsible que se pusiera nervioso e hiciera el ridículo delante de las damiselas que están en esos lugares haciéndolo.

Roque era muy imaginativo.

Como todo buen maestro de literatura y de ética, poseía una imaginación bastante adiestrada para salir airoso de cualquier incidente en el que se involucrara.

Pero…..¡sorpresas teda la vida!.

Como solía hacerlo, convidó a uno de sus mejores amigos, recto como él, y por probar decidió no ir a uno de esos lugares conocidos, sino que eligió uno que había sido inaugurado recientemente y que ofrecía colegialas……como maliciosamente le murmuró el informante y ahora lo hacía Roque con su recto compinche. ¡Colegialas!

Entraron al local…Miraron el material humano y por poco a Roque le da un síncope al descubrir en el grupo de mujeres medio desnudas a Emma Luengas Ortiz, su primogénita, la luz de sus ojos.

-         ¿Qué haces tú aquí?, pregunta Roque con ojos desorbitados

-         ¿Qué haces tú aquí, pregunta Emma con cierto desprecio

Y aunque los dos tienen montones de palabras para responder, casi que tácitamente deciden que lo mejor para ambos, por el momento, es callar.

 

      Santa Marta 2008

lunes, 10 de mayo de 2021

URGENCIAS

 

De aquí para allá y vuelta, vuelta, vuelta.

Todos acelerando, urgentes;

Los pasos presurosos, los ojos saltones, las piernas apretadas, las bocas también…

¡El tiempo! Es el tiempo……El espacio…. es el espacio!

La lucha contra el espacio y el tiempo. Esos dos enemigos inexorables.

¿Qué hacer?

¡Vamos a detener el tiempo!

¡Vamos a abatir los espacios!

¡No, no, no, no!

Hay que poner otro baño en la oficina.

 

Santa Marta 2008



 

jueves, 6 de mayo de 2021



PUNTO DE VISTA REINVINDICANTE

Después de haber viruteado la mitad de las casas de mi barrio; a pesar de haber gastado muchas tardes en la labor de pintar las paredes en las casas de mis vecinos; a pesar de haber sido recadero de cierta nombradía y mensajero de una droguería; a pesar de querer olvidar la prestación del servicio militar; a pesar de cargar en mi conciencia el peso de muchas culpas del pasado; a pesar de todas estas imperfecciones, no se cómo ni por qué me da hoy por reflexionar sobre el amor:

Bueno, pienso que si en los noticieros de televisión presentan a un albañil que compone baladas y lo hacen ver como un caso “sui generis” (con la venia de la acuciosa presentadora de largas y descubiertas piernas y de los compositores afiliados a la liga nacional de compositores, personajes como el talentoso albañil son los que siempre componen las baladas); si también en la tele muestran a una cocinera de casa elegante que escribe poemas, a la sazón, conmovedores y nos dicen que hay vendedores en nuestras plazas de mercado populares que pasan sus vacaciones nada menos que en Europa y muestran, orgullosas fotografías en las que se los ve más imponentes que la Torre Eiffel y más derechitos y compuestos que la Torre de Pisa....... ¿por qué razón yo, un simple pulidor de pisos y paredes me voy a negar la preciosa tarea  de escribir unas pocas palabras sobre el amor…..?

A menudo se piensa que los amores de la gente de mi condición son amores sucios y aburridos; que se restringen al paseo, preferiblemente, por el Parque Nacional, a chupar paleta con una de la misma condición, a besuquearse sobre el gramado del concurrido parque y al caminar furtivo, aunque demasiado evidente, que conduce inexorablemente al cuarto oscuro y sucio, con radio,  de un motel barato, en el cual se decide que  es más poderoso....si el encanto escondido entre las piernas o los dulces requiebros vertidos en el oído.

Quienes de esta manera opinan están de cabo a rabo equivocados, pues nuestra clase social, además de tener gran incidencia en la explosión demográfica que angustia a los especialistas,.... posee un inexpresable sentido de la ternura.

Quienes opinan que nosotros, los hombres del pueblo, vamos a lo que vamos y no más, están más equivocados que los anteriores, pues no solo esa es una falsa acusación que a menudo se ventila por parte de nuestros gobernantes en los altos cenáculos políticos, sino que por el contrario, encontramos que nada hay más meritorio para nuestra dignidad que tener un romance de esos, de película mexicana, que de por si son lindos. Baste un ejemplo, una de ellas, en la que la muchacha se opone al despropósito de unos padres autoritarios, se tira las malas intenciones del hijito del dueño de la compañía, dándole un beso a su obrerucho humilde y bien plantado,..... un besote a la sombra de un maguey. Bueno, al final terminan casándose, lo cual no hubiese ocurrido si el elegido hubiese sido  el burguesito calavera.

¿Entonces..?

Por ese lado creo que hay un elemento para tener en cuenta en el momento de juzgarnos: La adversidad nos hace ganadores.

Otro puede ser, la abnegación, el sacrificio a que estamos dispuestos los que a fuerza del destino (o de las razones expresadas por los marxistas), nos ponen en el nivel más bajo de la escala social, pero que no nos impiden el derecho a ser felices.. No está de más mencionar que el amor supera con creces dicha escala social, pues se de mucho jardinerito o viruteador como yo, que es seducido por la veinteañera fea o bonita de la gran mansión que reluce aunque no haya sol.

Nuestra fidelidad es algo que comúnmente se pone en entredicho, pues se alega que nosotros, los de baja estofa, nos emborrachamos, salimos con cuanta mesera de cafetería o cafetín se nos pone por delante, que vamos a los burdeles baratos donde nos pegan infecciones y que luego llegamos a nuestras casas en los barrios periféricos, golpeamos a nuestras dulces esposas, les trasmitimos la infección, le dejamos la aguapanela servida y al otro día amanecemos como si nada hubiera ocurrido y al cabo de nueve meses hay otro crío berreando por toda la casa o en los brazos de la madre todo brotadito y cabezón, a causa, dicen de la embriaguez del padre y las infecciones de las vagabundas.

¿Irresponsables?

Examinemos la verdad. Si  nos vamos a las estadísticas, en los hogares de clase media y clase alta es donde más se presenta el fenómeno del niño abandonado con trencito eléctrico; de la quinceañera rubia y casquivana neuropsicologizada; del delincuente con ojo saltón de carro deportivo, tres porros en la cabeza y una pistola en la guantera…

Y si los encargados de las estadísticas a cambio de estar armando absurdas especulaciones sobre nuestras moradas malolientes se fueran a un cine, de esos que nos gustan a nosotros, se encontrarían con que  la mayoría de los casos de infidelidad y abandono tienen como protagonistas a personajes de la élite social.

Acaso.....¿no es la hija del magistrado la que queriendo ocultar su pasado, abandona una canasta con todo y pasado en las puertas de una iglesia? ¿o no es la esposa del gobernador la que por las noche se acuesta por que si con el forastero, mientras su esposo está en el Club jugando poker? ¿o no es el mismísimo magnate el que le da una tunda a la hermosísima y angelical señora rubia de ojos tristes, porque la vio hablando con un hippie que le quería vender una cadenita? ¿y que hablar del conocido hombre de la televisión que vomita sobre la langosta después de haberle tentado el trasero a las chicas de la revista musical y de haberse pasado una buena cantidad de tragos?

¿Ahí si no el arte imita la vida?

 

Como se puede ver, eso que nos censuran es tal vez  un mal que seguramente ellos mismos nos han enseñado. Para nadie resulta un secreto que nosotros, los pobladores de los cinturones de miseria de las grandes ciudades queremos de una manera o de otra emular la “gran vida” que se dan nuestros super hombres, los paradigmas del éxito. Pero eso no es razón para que nos endilguen toda la descomposición de nuestra sociedad y todas sus culpas….

¿Si o no?

Me río.

Si ello es así como decía mi profesor de Historia de Colombia, entonces este mundo está bien.

Bueno, prometí hablar del amor y aún no lo he hecho:

“El amor es lindo”.

miércoles, 5 de mayo de 2021

"Indecisión" de Fernando Arias Alvarez

 


INDECISION

(Lamento “borincano” en la Estrada)

Toda una mañana como el jibarito, con su cargamento para aliviar un poco su pobre situación. Y pasa, toda la mañana sin que nadie quiera su carga comprar. Nadie. Y todo está ahí. ….. ¡Todo!

Salió en la mañana como de costumbre. Sobre su cabeza llevaba un sombrero para protegerse del sol y entre ceja y ceja la firme intención de realizar con éxito la misión que le fue encomendada: Fingir que vendía una carga y esperar el acaso.

No era espía…para nada.

Debió reconocer muchas veces esa mañana que tenía miedo. Que temía que el acaso pudiera ser mortal y otras tantas veces se avergonzó de tener miedo. En una de ellas se sintió llorando.

Lo que más le inquietaba era no tener la menor idea de la misión; saber porque estaba ahí y para qué. No saber qué consecuencias le traería ser tan crédulo y tan confiado. Estar ahí bajo el sol…esperando algo.

Varios cigarrillos se quemaron como para distraerse del dolor en las piernas y el sudor en todo el cuerpo.

No era espía. No había nacido para eso,  estaba seguro. No era espía pero espiaba y expiaba sus pecados a través de la misión..

¿Y las instrucciones? ¿Pistas? Variadas y confusas, muy seguro que fueron diseñadas por especialistas para minar la voluntad y crear fuerte dependencia.

 

Le dijeron que la vida era un don: Don Berna, Don Miguel, Don Johnson, Don Corleone, Don Juan Tenorio, en fin, ellos sí que pueden hablar de dones y los dones hablan por ellos;

le dijeron que la vida era un regalo; pero si le hubiesen preguntado, él hubiera preferido un auto último modelo con morena incluida;

le decían a veces que la vida era un tesoro y él, Francis Drake lo ocultaba bien y ejercía la piratería con ortodoxia;

que la vida es un camino y le dio por componer canciones;

que la vida es una creación de un ser superior y la dejó así;

que la vida era una oportunidad y la pintó calva;

le dijeron que la vida era una lucha y la perdió por KO y la revancha por puntos;

le dijeron que la vida era un misterio y montó una línea psíquica;

le dijeron que la vida es un sueño y permaneció acostado durante un mes;

que la vida era la realidad real y mandó a construir un trono;

que la vida era un momento y le encendió una vela a una fotografía de Marcel Schwob;  que la vida era un espacio vació y le encendió una vela a una foto de Peter Brook;

que la vida es como el tiempo y esta vez no atendió a Borges por comprarse un Rolex hechizo;

que la vida era una escuela y la pensó pobre, pública y llena de problemas;

que la vida es una ruleta y perdió hasta la camisa;

que la vida es como una válvula y la ofreció en el mercado de las pulgas;

que era una hermosa experiencia y como tal, pasa pronto;

que era un juego y lo imaginó complicado como el fútbol americano y se hizo un nudo en el cerebro;

que era un túnel hacia la muerte, un túnel sin salida y en eso se la pasó los últimos treinta años;

oyó que la vida no vale nada y no vale nada;

que la vida no tiene sentido y se tragó ocho enciclopedias;

que la vida es frágil y se excedió con las vitaminas.

Luego de estudiar todo el Manual de Instrucciones,  sabía todo lo que decían de la vida y aún no entendía porque si lo único de valor que tenían sus padres era la vida..…. él seguía pensando en una pingue herencia.

No era espía y nadie le preguntó si quería serlo

El oficial malhumorado se limitó a ordenarle “Párese en esa calle a ver quién se acerca a comprarle esa mierda. Lo estaremos vigilando”

Pararon meses, años y el jibarito ahí…sin que nadie quiera su carga comprar..

La gente pasa, pregunta…¿Que hace ese hombre de sombrero, parado desde hace años frente al ventanal de la armería?

Es un secreto de militar.

Cali, diciembre de 2007

 

 


EL PIANO


La música se extinguía, la música moría y Teo golpeaba con furia las teclas del piano. Intentaba con desesperación perpetuar el sonido, las notas, las palabras…..pero el piano calló. El piano que había permanecido allí durante años en esa triste y húmeda esquina de la sala….callaba para siempre.

 

Durante todos esos años, el costoso instrumento musical importado de Alemania y traído al país en medio de una completa odisea digna ser contada por un Herzog y no por los guasones empleados de Trasteos Rojas, se había convertido en un testigo mudo de la vida familiar de los Heredia.

Ahora allí, frente a él….Teodoro Heredia trataba de sacarle una postrera nota, una última palabra, pero era inútil. El piano estaba muerto y se llevaba con él todos los recuerdos de la casa.

Teo advirtió que sus manos se pusieron rígidas y sin embargo se obstinaba en dar manotazos al teclado con todas sus fuerzas….era invadido por la ira….el terror.

Una terrible mueca asomó a su rostro ambiguo de hombrezuelo y  se quedó allí confiriéndole a su estampa de “skinhead” una extraña mezcla de agresividad y patetismo.

De repente…..Teo se quedó quieto, con las manos rígidas, suspendidas a unos cinco centímetros del teclado y el cuerpo ligeramente echado hacia delante. Una lágrima, una sola se salió de su ojo derecho, besó largamente su mejilla y cayo sobre el teclado….Era lo que faltaba. Al hacer contacto con el teclado el piano inmediatamente empezó a sonar y dejó escapar una serie de notas …eran los últimos acordes de la “Marcha fúnebre” de Chopin.

 

Teo calló para siempre y el piano también.

Ambos se silenciaron para siempre.

 

*

El piano, ese viejo piano, siempre ubicado en  esquina húmeda de la sala no le diría nada más a Teodoro Heredia, hijo de puta en toda la literalidad de la palabra,  lugarteniente de Hugo Lucumí jefe de los cabezas rapadas de Bogotá, prófugo de la justicia por un homicidio aún no aclarado….

 

*

 

Hacía un poco menos de un mes, una mañana…..Teo se levantó a repasar las consignas neonacionalistas que debía enseñarle a los iniciados de su pandilla….Tres aspirantes a bravucones estaban a su cargo….Advirtió que estaba inquieto por algo pero no sabía que. Se burló un poco de sí mismo, algo que se permitía de vez en cuando, nunca en publico y siempre con la brevedad que le garantizaba no tener que profundizar en sus imperfecciones.

Entró a la sala y por primera vez en muchos años reparó “efectivamente” en la presencia del piano…..Le parecía tan femenino. “Es cosa de maricones” solía decir. Esta vez notó que el piano  emergía sobre todas las cosas como una sombra siniestra y le robaba su atención…

Teo, destapó el teclado y como impulsado por una fuerza superior paso su mano diestra sobre el teclado y clara, nítida como una fuentecita en la montaña…escuchó una voz…….Teo, sobresaltado miró en toda dirección y no encontró a nadie…; volvió a pasar la mano sobre el teclado y otra vez la voz: “ Querido Teo……”

Esta vez abandonó la sala, buscó por toda la casa, “¿Bromitas a mí…?...¡Soy un skinhead! ¡Odio a comunistas y maricones! ” No encontró nada. Apenas pudo darse cuenta de lo irremediable de su soledad…Estaba solo, vivía solo los últimos cuatro años…Había heredado de los Heredia la vieja casona después del “cruento episodio familiar”, evento aún no aclarado…..

Regresó a la sala algo tocado en su ser más íntimo y luego, dudando un poco, volvió a tocar el teclado….”Querido Teo…”

Al retirar su mano la voz no se oyó más. Puso la mano de nuevo y la voz: “Querido Teo, ya tienes treinta y ….”  Retiro la mano y la voz se fue..

¡Era eso!

¡Claro!. Solo cuando su mano estaba en contacto con el teclado era posible escuchar la voz.. ……¿Cómo no se había dado cuenta antes? ¿Todo un skinhead que de haber sido inglés lo apodarían Butcher?

Sintió miedo, pero la curiosidad siempre es más fuerte que el temor y Teo puso con decisión su mano sobre el teclado

“Querido Teo, ya tienes treinta y cinco años y es necesario que sepas toda la verdad sobre tu vida. Te vas a enterar de muchas cosas  que seguramente no te van a agradar y harán que tu vida de un vuelco radical. No esperes de mi sentimientos  compasivos…”

La voz tenía una tonalidad exageradamente neutral y por eso exasperante …”Todo lo llamo por su nombre….Ese señor al que llamabas y querías como papá, no era tu papá y esa mujercita pura, estudiada, adinerada, aventurera a la que conociste como madre…….si es tu madre, pero no era ni pura, ni adinerada, ni vivió en Roma enseñando Teología en la Gregoriana….Ella murió en la cárcel a la que fue conducida por el homicidio de varios hombres entre ellos  tu verdadero padre….Fue  víctima de una enfermedad que le cobró caro sus excesos lascivos.”

Teo palideció y pasó sus manos por la cara. El piano entonces calló.

“Sabía que algo andaba mal conmigo” Puso sus manos sobre la cabeza y se quedó así unos segundos sintiendo por vez primera lo que es ser hijo de puta.

Se recuperó y decidió escuchar hasta el final…La ceremonia de iniciados era hasta la tarde …..luego tenía tiempo, mucho tiempo para sumergirse en esa inusual forma de revelación….

Puso las manos sobe el teclado…”Querido Teo, ya tienes treinta y cinco años….” Teo aligeró el movimiento de sus manos pues comprobó que haciéndolo adelantaba el efecto de la voz, el mismo principio que opera en las grabadoras tradicionales de casette….al escuchar las palabras “tu verdadero padre…..detuvo el movimiento y dejó la mano sobre el teclado.

Tu madre era una señorita bien…..pero  bastante atontada. Los horóscopos le señalaban multiplicidad de vocaciones pero  la más notoria era la vocación religiosa. Esa niña había nacido para ser esposa del Señor y para eso fue preparado por tus abuelos…Y una vocación lleva a la otra….En la iglesia muy pronto pidió ingreso en el coro que cantaba las misas vespertinas. Le gustaba mucho la música, pero también sentía alguna atracción por el director del coro, un hombre enorme, mayor, bastante rollizo que usaba unos pantalones muy ajustados que no ocultaban algunas enojosos protuberancias.

 Su madre, es decir tu abuela.......que había visto la película de Julie Andrews…de una monjita todoterreno…creyó tener una joya parecida en la casa y contrató a un profesor de piano con el fin de que la joven esposa del Señor afianzara sus conocimientos técnicos sustento del talento musical y volviera ese hogar una sucursal del cielo. El dicho profesor, enorme como el director del coro,  venía dos veces por semana y tu madre practicaba todos los días las lecciones. Muy pronto, tu madre dio muestras de gran inquietud en las horas previas a la llegada del profesor y un rubor sospechoso la delataba en las mejillas. Pese a estar prometida con el más grande, a tu madre le fue dado como don –o como castigo- una coquetería de esas peligrosas que justo aparecía en presencia de los hombres. El profesor entendió con rapidez la situación y pasaron apenas unas visitas más antes de que él se atreviera a poner su enorme mano sobre el cuello desnudo de tu madre….Como ella no dijo nada, ya debes suponer lo que pensó el maestro y de ahí a desatar una pasión incontrolable era cuestión de segundos.

Claro, tus abuelos eran muy estrictos y estaban atentos a cualquier cosa que se saliera de lo normal…Cuando la pareja se entregaba al dulce placer de la caricia el piano se silenciaba y en menos de un minuto abuelo o abuela estaban en la sala para indagar qué estaba ocurriendo. Muchas veces estuvieron a punto de ser sorprendidos pero nunca pasó. No hay nada que a un fuego desatado pueda detener y los dos amantes se las ingeniaron para que constantemente salieran notas del piano que calmaran la atención severa aunque precaria de sus padres. Así que en una odisea propia de acróbatas, de artistas del circo…tu madre y su maestro se entregaron a la voluptuosa tarea de aparearse encima de un piano hermosamente sonoro. Nunca sonó  tan bien.

Bueno, la que se presumía iba a ser una monjita dinámica o una virtuosa pianista,  de la noche a la mañana resultó ser una pobre madre soltera......un estigma digno de desprecio de nuestra sociedad mojigata.

Así naciste …de esa unión eres el fruto. Hijo de la música y los gemidos, de disonancias y éxtasis;  de madera y semen, así empezó tu calvario…

Sobre mi cuerpo  iniciaste el cabalgar sobre una vida que nunca será fácil…Eres el hijo de un avispado profesor de piano que nunca pudo enseñar bien alguna cosa y de una ingenua jovencita a la que se le fue el talento a zonas pudorosas y que cuando supo que estaba preñada retó a su familia y empezó a morderse el labio inferior como si en ese gesto estuviera devorando todas sus contradicciones.

Tu madre, apenas supo que el ilustre galanzote se había largado de la ciudad dejándola en completo abandono no dijo nada pero secretamente se prometió venganza…..

Ya había descubierto la manera.......infalible…”

Teo alejó las manos. No podía soportar más. Entonces era verdad….entonces fue inútil haber golpeado a aquel muchacho que le había asegurado que su madre era una  puta. Deseaba enterarse de todo, saberlo todo de una vez por todas, pero en ese instante la revelación se le hizo insoportable….Claro…por eso todos le mentían. Si la autora de sus días, la madrecita buena a la que todos aman y respetan le había mentido, qué podía esperar de los demás……..

Entró en un estado de angustia pasiva.

 

Desde entonces todas las mañanas se acercaba al piano y escuchaba de principio  a fin su escabrosa historia….

Supo todo, por fin…Cada detalle, cada traición…..Nunca fue bienvenido a este mundo, luego el mundo tenía que soportarle su agresividad y su grosería. Al fin y al cabo no tenía nada que perder…..Su madre su hermosa madre escondía un arma letal entre sus piernas y fueron muchos los hombres que cayeron víctimas de su venganza. Y entre ellos, cosa  cruel e incomprensible…....su propio hijo. En la medida en que iba sofisticando su plan vengativo exteriormente iba pareciéndose más a esa esposa de Redentor con el que su familia soñaba. Parecía que el parentesco cercano con la divinidad le daba patente de corso para justificar sus pecados mortales………

 

*

 

El frasco de Seconal temblaba en la mano derecha de Teodoro Heredia…la mano izquierda golpeaba con fiereza el teclado….el piano se callaba para siempre, ora alguna nota destemplada, ora una palabra balbucida……..La música se extinguía, las palabras se acababan…el piano moría…….

Un vómito verde explotó en la boca de Teodoro y cubrió el retrato de María de los Angeles Heredia…una jovencita vestida de novicia que con las manos  juntitas sobre el blanco pecho…miraba al cielo….

 

Teo calló y el piano también…….

Se silenciaron para siempre.

 

martes, 4 de mayo de 2021

 


 

GANCHO CIEGO

 

Y pensar que mis maestros de literatura me aconsejaron que ahorrara palabras........que no dijera más de lo necesario y con las palabras justas. Que un si es un si ......Y tener hoy la obligación de decir: “Si señor, yo no hice nada........Señor, iba de la mano con mi novia y no se más......”

 

Iba de la mano con mi novia paseando el regocijo de saber que sus miradas y sus pensamientos pertenecían a la esfera de mis sueños. Iba de la mano con ella ajeno a todo lo que no fueran nuestras voces.

Alcanzo a recordar que nuestras voces se desgranaban con el sutil encanto que le procura el amor a las voces. Caminábamos despacio, sin afanes, hablándonos de todo lo que se habla entre una pareja de enamorados y de vez en cuando nos mirábamos hasta que un beso acortaba las miradas y las voces se extinguían en un beso.

¿Está eso mal?

¿Es eso subversivo?

 

De repente sentí un fuerte golpe en la cabeza y al recuperarme un poco vi como un grupo de hombres uniformados la apartaban de mí y la metían en una camioneta. No volví a saber nada de ella.

 

Me arrastraron por la calle sin ningún tipo de consideración.

Inútilmente  pregunte el motivo de esta tratamiento, pero por cada vez que abría la boca recibía un tremendo manotazo  que aflojaba mis dientes e  irrespetaba la aún frescura de los besos.

 

Sentí la sangre brotando por mi rostro y tuve miedo. Y para ser sincero, más por el dolor que por sumisión, permanecí callado.

No se en que momento perdí el sentido.

 

*******************

 

Hoy me encuentro aquí, botando santidad por todos lados con la esperanza de que estos caballeros me permitan regresar. Hace mucha falta la presencia de un ser humano en este lugar. Uno de los......uno de los guardianes de la ley y el orden me mira con insistencia, de su mirada se desprenden ráfagas de burla, de odio y de suficiencia. Tengo que permanecer callado pues de lo contrario me golpeará otra vez

Lo peor de una golpiza es ignorar por qué se la dan a uno.

La verdad es que yo no he hecho nada. No hay nada en mi vida ni en mi proceder que pueda considerarse delictuoso. Tengo la conciencia limpia. Muy limpia y sin embargo estoy aquí porque algo de lo que yo soy no le gustó a la cuadrilla que se cruzó por mi camino.

Seguramente fue a uno de ellos que no vio con buenos ojos que una pareja de enamorados hiciera bendecir su amor por el sol de la tarde, a uno de ellos que está tan engrupido por el cuento de la seguridad democrática y quiere implantar un régimen de terror y desconfianza hasta en su casa; hasta llegar a  perseguir el amor porque  siente  que hay en el amor  una fuerza que libera; uno de ellos que convierte su frustración en lealtad desbocada a una insignia, a unas leyes opresoras......a un polluelo de tirano.

Se acerca un tipo con pinta de rudo y me levanta por el cabello,

Siento el impulso de devolver la agresión pero por fortuna tengo las manos atadas a la espalda y las piernas entumecidas. Me arrastra por un pasillo en el que hay un montón de gente tirada por el piso y me da un empellón después de abrir la puerta de una “oficina” dentro de la cual hay apenas una mesa descolorida y dos asientos de plástico. Doy de cabeza contra la pared y me escurro. Con dificultad puedo respirar. Unas manos poderosas me levantan y me dejan estacionado en una de las sillas con un solo  movimiento. Una voz ordena que me suelten las manos y me ofrece un poco de agua. Tomo el agua de un solo sorbo. Me atrevo a mirar a mi protector. Me encuentro con unos ojos pequeños, casi inexistentes, malvados.....Me quedo con la voz

La voz se repite. Me pide con un dejo de falsa benevolencia que diga todo. Quiero hacer un mal chiste, pero temo sea fatal y prefiero no responder. Nuevamente la voz. Yo pregunto a qué viene la pregunta, que quiere decir con eso... y la voz me responde que yo lo se muy bien. Pero yo no se nada de lo que me están hablando y así lo hago saber.. Recibo otro manotón. Insisto en que no se lo que está pasando y el tono de la voz se levanta de manera increíble hasta hacerme daño y los bofetones se repiten despiadados sobre mi rostro adormecido.. Entre ruidos, llanto, furia, logro escuchar que “yo soy el miserable que los ha de conducir a la guarida de la organización”. Me siento perdido, doblegado por el dolor y la incertidumbre. No se de qué hablan. Recibo puntapiés, manotazos escupitajos, improperios y otra vez la sangre y los huesos a punto de quebrase en ese Calvario sin  chance de redención.. No se lo que va a pasar.

Entra otro tipo, otra vez y ordena que no tengan piedad conmigo pues el oficial Medina acaba de morir. El miedo se vuelve terror. Recibo una nueva andanada de golpes tan miserables que ya es inútil el lamento y el llanto. Creo que voy a morir

Inexplicablemente se suspende la golpiza. Después fue explicable Al abrir los ojos con dificultad pude ver a un alto oficial en la puerta quien con una voz indefinible ordena que me dejen en paz, que ya han atrapado a los responsables, que yo soy inocente.

Alcancé a experimentar algo parecido a la alegría antes de desplomarme allí, en ese cuarto, para siempre.....

 

Sep 85

lunes, 3 de mayo de 2021

Amor de tres besos

 


AMOR DE TRES BESOS

“J´irar cracher sus vos tumbes”

Boris Vian

Introducción

Había jurado, por más razones que por simple prudencia, que en asuntos de amores,  y sobre todo de amores ajenos a mi realidad inmediata, no intervendría, no diría nada. Pero los juramentos de los hombres son frágiles y por ello reversibles. Así lo han demostrado los casos de muchos juradores y prometedores por quienes profeso verdadera veneración, los cuales en un principio, cuando el prestigio los tenía olvidados, juraban y se comprometían con causas justas fueran humanas o divinas, pero que luego la fama súbita y merecida los hizo olvidarse de sus loables pregones.

Pero de eso no se trata….

Ahora me toca desmontar la estructura de mi juramento. Debo advertir que el asunto que pretendo narrar ha afectado en alto grado mi sensibilidad, ha conmocionado y ha hecho estremecer cada fibra de mi cuerpo y cada segundo de mi alma de tal suerte que la única manera de aliviar un poco la carga es compartiendo mis impresiones con estas queridas hojas de papel.

Soy un pésimo orador (las palabras salen a tono con el pensamiento, pero se estrellan contra los dientes, naufragan en la saliva, se amontonan, dando como resultado un discurso incoherente, lleno de muletillas y de sufrimiento) y aún soy peor como artista plástico, así que el único recurso del cual dispongo es el de poner por escrito mis quimeras.

¡Cómo quisiera ser un gran literato, un eximio narrador, un profundo conocedor de las sutilezas del lenguaje, para no desperdiciar la intrínseca belleza de esta historia!

Hago acopio de todos los conocimientos aprendidos durante el bachillerato básico colombiano presumiendo un resultado al menos decoroso.

La historia que voy a relatar es una historia de amor y como todas las historias de amor –no todas son triviales- obedece a un ritmo interno, a unas etapas precisas y por lo tanto verificables (A decir verdad nunca me ha interesado teorizar sobre el amor ni sobre nada, ni he leído ensayos teóricos de ninguna índole acerca del amor salvo una lejana y descuidada lectura de unos textos de Stendhal y una divertida reflexión en grupo sobre el “Mapa de la ternura “ de Mme. Scudery. Por otra parte las novias que he tenido me han dejado antes de finalizar la primera etapa) al interior de un proceso amplio.

Dada esta premisa, me he permitido omitir alguna etapas por considerarlas irrelevantes: Etapa gestatoria pre-núbil,  etapa pubertiana,  etapa identificatoria o del interés común, para tratar de forma exclusiva las etapas argumentales o de conflicto (los especialistas las llaman etapas de contacto.)

Por último, notarán el uso excesivo de palabras soeces, pero comprenderán que resultaría ridículo, ineficaz y acentuaría la pobreza estilística del texto el uso de eufemismos tales como: hijo de progenitora de la vida alegre; el hoyito de las delicias; la sima de las montañas gluteosas; las montañas coronadas por arroyuelos lácteos, etc., etc…

 

I

 

Ella, la criada, mujer menuda y bien formada  sonreía mientras esperaba bebé. El, chofer de buseta y borracho de todos los instantes insistía para que le abriera la puerta. Primero con sus sonrisas, luego con voces altas y por último con gritos y patadas a la puerta. La puerta permanecía cerrada. Ella, detrás de la misma se limitaba a sonreir mientras esperaba bebé.

Desesperado empezó a darle manotazos a la dura superficie de la puerta hasta hacerse daño, hasta herir oídos propios y ajenos, hasta atraer la atención de la autoridad, que a una manzana de distancia requisaba a una muchacha que se vendía…..

Ella le dijo –y fue lo único que dijo -:

-          No hagas ruido. No ves que estoy esperando bebé.

Improperios, gritos, maldiciones, blasfemias fueron la respuesta a palabras tan sobrecargadas de ternura. Sucedió que la atención atraída de los uniformados que requisaban a muchacha que se vende…se hizo presencia.

Quedó paralizado. Se le hizo un nudo en la garganta que se fue apretando, se fue apretando hasta que no resistiendo más….murió asfixiado.

Allí quedó…..Le llora una pobre buseta abandonada en un taller donde los mecánicos inescrupulosos le extraen a pocos sus partes….; lo extrañan miles de pasajeros que a diario subían al automotor para vibrar con la pericia de sus cabriolas ebrias; lo echarán de menos los conductores de automóvil pues ya no podrán esquivar sus amorosas embestidas ni diletar el musical canto de sus injurias y resentimientos; lo echarán de menos los policías del tránsito quienes ya no recibirán sus generosas dádivas en monedas para llenar sus alcancías y lo  más triste…¡cómo sentirán su ausencia las céntricas avenidas, las callejuelas rotas de los barrios populares y los lodazales por donde transitaba feliz y tan rápido como un pensamiento.

II

 

En otros tiempos las cosas eran diferentes. La criada era criadita y él,  loco enamorado manejaba un taxi. Bebía poquito y filosofaba en demasía.. La política era su pasión. La política era todo para él y él era todo para ella –la criada-. El no lo sabía. La política tampoco. No había cabida para ella – la criada- en su corazón. No había cabida para él en ningún puesto administrativo del estado a los que diariamente aspiraba. Todo un desencuentro.

El amor y la política son incompatibles. Se puede acabar con la política y gran parte de la humanidad se sentiría aliviada…pero ¿si se acaba el amor?

En este caso el amor volvió a triunfar…….., él, terminó por enfilar sus planteamientos hacia la conquista de aquel corazón silvestre y esquivo que saboreaba las mieles de la venganza.

Todas las noches frente a su ventana – de ella- quedaba grabado el eco de sus  “conceptos” matizados con una débil capa de ternura.

Ella no entendía, por lo tanto se hacía la desentendida.

Estaba frenético. Un amigo le recomendó a Neruda.

Veinte poemas se estrellaron contra los cristales de la ventana sin que ella diera el menor indicio de estar conmovida. Cuando ya iba a terminar la “Canción desesperada”, sabiéndose perdedor,  con la idea de acabar con su vida como única salida a los males del corazón, ella encendió la luz.

Luz, luz de esperanza que lo llenó de alegría. Se alejó de allí, feliz a preparar nuevas estrategias.

Justo al otro día – lo que hace el azar, feliz aliado de amores y desamores- se encontraron los dos cara a cara en la plaza de mercado. Ella buscaba habichuelas; él buscaba una dirección.

Bastó una sola mirada para deshacer sus mutuas aprehensiones. El, la tomó por la cintura levantándola hasta juntar sus bocas. La besó, la besó como besaría el ogro a la pequeña Blanca Nieves, la besó hasta que la inconciencia del beso hizo que sus brazos –que querían ser partícipes de aquel instante maravilloso- la soltaran. Ella cayó desvalida y en trance. Su cabeza golpeó con fuerza el pavimento salpicando con su sangre el pantalón blanco de un joven de gafas oscuras y algo más de una decena de naranjas exhibidas en el piso.

Con la premura, la desesperación que caracteriza ese único instante en que somos testigos de la tragedia; él, echó a correr hasta encontrar el taxi, abrirlo, sentarse frente al timón, encenderlo y desaparecer con rumbo desconocido.

III

Pasaron unos meses –los suficientes para que las heridas cicatricen- y él, fue a buscarla. No la encontró. Estaba ahora sí, de verdad enamorado de ella y algo muy dentro le decía que ella también estaba enamorada de él. Como último y único recurso, como última carta a jugar, le envió un papelito con unos versos escritos con tinta sangre extraída de sus venas. Ella le devolvió un pequeño botiquín y una cartilla de primeros auxilios.

“Es algo”- se dijo mientras preparaba una nueva incursión contra la fortaleza que le separaba del ser amado.

Cartas perfumadas, chocolates finos, pequeños dijes de arcilla fueron abriendo lenta pero seguramente las puerta que se había cerrado.

IV

Ella, al verlo, cerró los ojos y pudo reconstruir cada momento de aquel día infortunado. Pasó instintivamente su mano por su cabeza y pudo palpar y hasta sentir los dedos llenos de sangre, incluso sintió el sudor de la sutura hecha por una experta de la Cruz Roja

Abrió los ojos, sin que mediara palabra,  ella le lanzó un escupitajo que fue a dar pleno en el ojo derecho de él.

Se pasó la mano por el ojo ofendido, recogió  con la yema de los dedos la saliva agresora, la llevó a su boca  la tragó con deleite, mientras guiñaba el ojo izquierdo.

Ante tan asombrosa manifestación de  humildad y arrepentimiento, ella lo perdonó y le dio una cita.

Llegó la hora señalada. El, de corbata y masticando un chicle de sabor a menta y con todo un frasco de loción sobre la piel, la esperaba recostado contra la puerta del taxi. Ella, al verlo así tan hermoso, desabotonó un poco su blusa, apretó las nalgas y corriendo fue a caer entre sus bellos brazos llenos de vello. Luego, después de un prolongado beso, entraron al taxi y se perdieron a la distancia con rumbo .....predecible.

V

Vendió el taxi y compró una buseta. Con el dinero que le sobró compró una, muchas cajas de aguardiente Cristal y se entregó por completo a la bebida. Se dio a la bebida con ahínco, con tesón. La causa de este nuevo comportamiento se quedó oculta entre las brumas de su entendimiento alcoholizado.

Ebrio, después de días, se la encontró. No se sabe de qué argucias se valió para que ella accediera a dar un paseo. Debajo de un puente la besó. En un beso largo la venganza y luego la revancha. Desprendiendo la boca de su boca, mirándola a los ojos y viéndola así tan rendida, tan entregada, la cogió por el cuello con sus manazas de gladiador y la arrojó contra un montón de basura. Rebotó como si no tuviera huesos. Así, tirada, se lo quedó mirando sin comprender lo que ocurría.

Su mirada recibió como respuesta un puntapié en la boca que le destrozó los labios y le partió varios dientes. Botando sangre por boca y nariz, pero sonriendo en forma desafiante se quitó toda la ropa, abrió las piernas y con una mano señalando su sexo le gritó: ¿Es por esto? ¿Es por qué no puedes hacerlo…? ¡Ven, ven, tómame machote de vidriera.! Ven hazme sentir el hombre que debe estar dentro de ti o es que .....¿no hay tal hombre?

El se alejó como un niño al que le acaban de arrebatar su juguete. Ya lejos se le ocurrió que lo único digno que le quedaba por hacer era quitarse la vida. Decidió hacerlo metiendo la cabeza en un avispero.

Pero antes de hacerlo quería ir a buscarla y hacerla partícipe y culpable de su fatal decisión. Esperando la noche adecuada, pasaron los meses hasta que agobiado por la pena y la cobardía se dirigió con pasos inciertos a buscar la ventana….su ventana.

VI

Recogieron el cadáver. La calle quedó en silencio. La calle quedó vacía. Ella permaneció asomada a la ventana….sonriendo mientras esperaba bebé.    

Dic, 13 del 88